viernes, 28 de julio de 2017

Poesía: Aunque tu no lo sepas.

 
Os traigo la poesía que inspiró a Quique González, para escribirle la mítica canción a Enrique Urquijo.
Ayer tuve la fortuna, el placer y el honor de disfrutar de un momento mágico, escuchando y hablando de música, de poesía, de artistas, de literatura, de la vida. Un momento inolvidable, que espero que no sea único.
 

Aunque tú no lo sepas
 Como la luz de un sueño, 
que no raya en el mundo pero existe, 
así he vivido yo 
iluminando 
esa parte de ti que no conoces, 
la vida que has llevado junto a mis pensamientos. 

Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.
También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuanto te marchas.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.

Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.


Luis García Montero
 
 

martes, 25 de julio de 2017

Vaya movida tronco.



Vaya movida.
 
 Joer tronco vaya movida. Vaya movida.
Buah tío, de esta directo al talego. La vieja se va a poner loca. Puta vieja.
Pero yo aquí controlo. Controlo tíos, el que se mueva me lo cargo. Sí tío, le meto dos tiros y me quedo tan ancho. ¡Qué se jodan! Ellos si que son unos ladrones. Míralos tan arregladitos, tan perfumados, tan estupendos. Putos ladrones. Puta vieja. Putos maderos.
Uahhhh tronco, que bien estaría ahora con una birritas en el parque, unos porritos, con el Jhonan, los coleguitas, al solecito. Echando unas risas.
Muertos tío, están todos muertos, el Jhonan, el Charli, el Petas, todos muertos. Me cago en mi vida, putos muertos. Puto caballo. Puto, puto caballo.
Mira al tronco ese, está acojonado, que te meto, tío mierdas. Jajaja, vaya payaso. Que si estás rodeado, que nos entregues a los rehenes y tal. Ja! Y una mierda. De aquí no sale ni Dios.
Colega estoy hecho un escombro, casi no me quedan piños, pero por mis huevos que salgo de aquí con toda la pasta. Si esto sale bien voy a cambiar, me desintoxico y le doy una alegría a la vieja. Ya paso de rollos chungos.
Vaya movida tronco. Si lo mío es dar palos a las viejas, a que me meto yo en esta movida. Pa que me meto.
Joeerrr tronco, por la justicia social, uno tiene sus principios, ya está bien de joder a las viejas, démosle caña al capital. Al puto capital. Putos maderos. Putas viejas. Putos ladrones.
Se me está haciendo largo. Tengo sudores, escalofríos, temblores, me tengo que meter algo. Pero estos mierdas no tendrán de nada, tan arregladitos, tan repeinados. Claro que luego serán todos unos viciosos, y se meterán de todo, o le darán a la priva o le pondrán los cuernos a la mujer con la golfa de la cajera. Porque mira como está la cajera. Está tooo buenorra. Joer tiene un par de empujones. Yo si tuviera mujer también se la daría con ésta. Vaya muslazos que tiene y mira que minifalda me lleva. Si pasamos mucho rato aquí igual me la hago. Seguro que le pongo yo más que ese gordinflón del traje. Parece que vaya a reventar. Los piños le brillan, pero está como un auténtico tocino. Vaya traje me gasta, debe ganar una pasta gansa, pasta por un tubo, pastizal, ¡qué cabrón! A base de robarnos a todo el barrio, puto cabrón, puto capital. Putos ladrones.
Y al final vaya día de mierda. Como se ha liado la cosa. Si sólo quería la pasta que había a mano, me valía un poco para pillar algo. Y se ha montado una como en las películas. Joer, igual salgo en la tele. Las vecinas le dirán a la vieja, hemos visto a tu chaval. Oye salir en la tele, mola, mola un huevo, igual me llueven las pibitas cuando salga de aquí. Ey nenas que salgo en la tele. Tronco igual me hago famoso, como el Paquirri y si me meten en la trena me hago el puto amo. ¡El puto amo! Passsa troncos, que salgo en la tele.
Paso de esta movida. Paso de que me peguen un tiro. Igual me entrego y a tomar por culo todo, no se está tan mal en el talego, comida caliente todos los días, algunos viejos conocidos, igual con suerte me paso unos meses con todos los gastos pagados. Aunque si me cargo a alguno de estos cabrones me pego varios años, varios años con la vida solucionada, sin tener que buscarme la vida y además si le pego un tiro a un banquero, en la trena voy a ser un puto héroe.
Putos banqueros!! Voy a ser un puto héroe. Un puto héroe...
 
 
 ©Jesús J. Jambrina 
 
 

viernes, 14 de julio de 2017

El sitio de mi recreo y Azorín.


 
Este pasado fin de semana estuve en uno de esos lugares que me recargan las pilas. Uno de los "sitios de mi recreo". De los sitios que ya forman parte de mi y yo de ellos. Que han escrito hojas en la historia de mi vida y me han acompañado en diferentes momentos. Un lugar para descansar, relajarme, reencontrarme y si así lo deseo, para perderme, para agotarme y para no parar.
 
 
El tiempo no acompañó, pero eso no fue ningún problema, aproveché para leer algo que tenia pendiente desde hace un tiempo, "Confesiones de un pequeño filósofo", de Azorín. Lectura de todo un clásico, describe los recuerdos de su niñez de una manera sencilla. Me gustó.

miércoles, 12 de julio de 2017

Pedaladas 2017.



- Hace un par de domingos volví a coger la bicicleta. Aunque es una constante en mis buenos propósitos del año nuevo el montar más sobre dos ruedas, llevaba la friolera de tres años sin cogerla. Así que como nunca es tarde para retomar las buenas costumbres este verano, volveré a disfrutar de los caminos y las veredas con mi bici y hablando de retomar cosas, retomo estas entradas que eran pensamientos fugaces, reflexiones al vuelo y que titulaba como "pedaladas".

- Hoy escuchaba a alguien decir: Nuestra amistad era un vínculo inmune a las ausencias. Hace poco cumplió años un amigo mío. Hace unos cuantos años, ya un porrón, lo celebrábamos en medio del monte, con una mezcla de whiskey y zumo de piña al que llamábamos "gominola". Es precisamente de esos amigos, donde las ausencias no nos separan un ápice. Recuerdo aquellas celebraciones bajo una tienda de campaña en medio de los Montes Universales y siento aquel frescor que se colaba por las faldas de aquella tienda. qué tiempos aquellos, qué jóvenes, qué ilusos, qué recuerdos.
 
- Este martes estuve en una reunión, que resultó ser algo subrealista, a alguno le tocó hacer el papelón de defender al ausente-presente en la misma. Si bien el discurso al dictado de susodicho individuo, no era especialmente  original, lo llevaba aprendido de carrerilla, con muchos golpes de pecho y exclamaciones hiperbólicas. Lo que más me llamaba la atención, era un tipo sentado a mi lado, que de soslayo me miraba. Me recordaba a esas enormes serpientes que miden a sus víctimas para comprobar si podrán engullirlas enteras. Me sentía observado, ponderado, sintiendo como evaluaban si era una presa fácil, correosa o si se podían atragantar conmigo. Una extraña sensación, sin ninguna duda.
 
- De repente, en mitad del verano, con las vacaciones aún lejanas, desconcertado entre las olas de calor y las bajadas extremas de temperaturas, tormentas, caos. No hay quien se aclare, ya ni el verano es verano.
 
- En estos días nos ha tocado despedirnos de familiares muy cercanos y queridos. Siempre es triste despedirse de quienes han estado presente en toda tu vida, de una manera u otra. La muerte se materializa, se muestra terrible, a veces olvidada, nos recuerda que está ahí, al acecho, esperando.  Me quedo con que sepa esperar su momento, que no se adelante, que no haga trampas, que respete el ciclo normal, que sea un acicate para vivir más intensamente los días que disfrutamos y que al final no sea tan terrible, sino un colofón, una liberación, un cierre perfecto, y tarde, lo más posible.
 
 
 

jueves, 6 de julio de 2017

Apocalipsis Z.

 
Durante diez días he estado inmerso en un mundo apocalíptico, rodeado de zombis. Luchando por la supervivencia, escapando de las zonas urbanas abarrotadas de no muertos. Nada que no hayamos visto en Walking Dead o Guerra Mundial Z, con la novedad, de que en este caso en lugar de huir de Atlanta o de Filadelfia, es de Pontevedra.
 
 
He disfrutado de la trilogía de Manel Loureiro, Apocalipsis Z. Estos tres libros nos cuentan la historia de un joven abogado gallego, con treinta y pocos años, que se ve inmerso en el caos que se produce tras la fuga de un virus de un laboratorio experimental y sus terribles consecuencias.
 
El primer libro, titulado: "El principio del fin", está escrito a modo de diario, los otros dos ya no siguen este formato y se ve una narración más trabajada. "Los días oscuros", el segundo de la serie nos lleva a unas islas Canarias divididas entre "froilos" y republicanos y en el tercero: "La ira de los justos", nos arroja a unos Estados Unidos profundos.
 
 
Manel nos cuenta una historia de zombis redonda. Describe perfectamente los primeros compases del problema, nos lleva de aquí para allá, jugando perfectamente con  la intriga y la situación de transición de un libro a otro y cierra perfectamente su narración, cosa muy de agradecer.
He disfrutado con su lectura, me ha enganchado totalmente y al igual que me la recomendaron a mi, hago lo propio desde este blog.
Es una lectura ligera, fresca y si te pasa como a mí, que tengo debilidad por los temas de zombis; para disfrutarla como un jabalí revolcándose en el barro.