miércoles, 26 de agosto de 2015

No se viajar sin tí.



“Deshice la maleta. Fue saliendo
doblada una ciudad con voz de lluvia.
De las perchas colgaron
los cielos rotos y la luz sumisa.
Ordené las preguntas
en la parte derecha del cajón
y a la izquierda dispuse un restaurante,
una mesa sin hambre y sin rumor de sábanas
para cenar cansado de estar solo.

Luego bajé a la calle.
En la esquina arrugada de una chaqueta negra
me detuve a mirar
la luna de las ropas interiores.
Dolía el pasaporte en el bolsillo
igual que los extraños y las tiendas cerradas.
Quise llamar un taxi. No levanté la mano.
Se paró junto a mí la desventura
de una ciudad vacía.

A media noche estaba a medio ser
en medio de la nada.

No sé viajar sin ti,
ni contarte las cosas por teléfono”.

Luis García Montero
Del poemario: "Vista cansada"

martes, 18 de agosto de 2015

Y volver, volver, volverrrrrrr...

 
Dicen que todo es cuestión de actitud.
Dicen que El dolor es inevitable, pero que el sufrimiento es opcional.
Dicen que lo que no nos mata, nos hace más fuerte.
Pero nadie dice lo horrorosisisisimo que es volver después de las vacaciones. Lo duro que se hace, lo rápido que se pasa, lo bien que se está por el mundo y lo duro que es volver al trabajo y a la supuesta rutina. Rutina, para mí, esa gran desconocida.
Algunos dicen que la vida es una mentira, desde luego lo de las vacaciones, de ser así, son una mentira muy, muy cortita. Cuanto tardan en llegar y que pronto se acaban.
Como decían los versos de Pablo Neruda: "  Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido".  Aplicado a las vacaciones se va a convertir en un auténtico axioma.
Se acercan las vacaciones y acaricias los planes y las actividades que vas a hacer en esos días de descanso. Pasan y ni has descansado tanto, ni has podido dibujar, leer y hacer todo lo que pretendías. Está claro que algo lees, yo he podido terminar el libro de Paul Aster, "El palacio de la luna", que ha sido sin duda una interesante lectura, pero me hubiera gustado acabarme al menos dos libros más. He dibujado, bastante, pero no los he acuarelado, se han quedado sólo en la tinta, y tampoco tantos como me hubiera gustado. Eso sí, he practicado paddle surf, que le tenía ganas, pero mucho menos tiempo del que me hubiera gustado. También es cierto que disfrutado de paisajes geniales, gastronomía maravillosa, noches increíbles y playas acogedoras y entrañables, pero todo, la mitad de la mitad de lo que me hubiera gustado.
Vuelven los madrugones, los días de trabajo, que por mucho que nos pueda llegar a gustar, no olvidemos que nos pagan por ello, y eso implica, inherentemente que muy divertido y agradable no puede ser.
No he tenido, sin embargo, la sensación que he tenido en otras ocasiones, que estaba en un sitio diferente del que me gustaría en realidad y viceversa, creo recordar que ya me pasó el verano pasado y eso da que pensar.
En breve la vuelta al cole, y ese ejercicio de pensar y planificar. El volvernos a marcar metas y rutinas para alcanzarlas, volver a tener retos, cosas que nos espoleen, que nos motiven en el día a día, que nos exijan esfuerzo, voluntad, coraje.
Yo ya tengo un par de objetivos en el horizonte, muchos pensamiento gravitando a mi alrededor y que con tiempo y una caña, iré poniendo en su sitio, a los que lleguen a desarrollar su tren de aterrizaje y a los que no o los espantaré definitivamente o los reservaré para un momento más propicio.
Retos, metas... sí y por qué no: sueños.

sábado, 1 de agosto de 2015

Manual de ayuda rápida.


Leyendo por el ciberespacio, en el blog de Nada importa, me encuentro con una respuesta de un tal Adrian, no podía menos que traerla por aquí:

"Bueno, esto funciona tal que así:
1) Conoces a una jaca que te quita el aliento, y tu te ahogas, pero te encanta.
2) La jaca se va tal como llegó, sin avisar, como una estrella fugaz, hermosa pero, eso, fugaz.
3) Miras al cielo buscando esa luz, pero todo lo que ves son estrellas comunes, las mismas de siempre
4) El desconsuelo te consume.
Bien, hasta aquí es más o menos lo que el 80% de los lectores de este blog hemos sufrido en algún o algunos momentos de nuestras vidas con el “¿y ahora qué?” en los labios.
Te voy a decir el “Ahora qué” que funciona, el que te ahorra más humillaciones, el que te quita todo el dolor:
1) Guarda muy cerquita esa rabia, mantenla viva, es tu combustible, porque a partir de hoy amigo mío, la rabia es tu corazón.
2) transforma tu ser en la mejor versión de ti mismo, evoluciona, conviértete en otro, en tu mejor yo (ya sabes, gimnasio, clases de piano, inglés y salsa)
3) En un año no puede quedar nada en tu armario que tengas ahora. no, ni los calcetines. Hazte un presupuesto mensual y ve renovando tu nueva piel poco a poco.
4) Sal, sal y diviértete, sal y emborráchate, sal y conoce, sal y despierta en camas ajenas, cuantas más mejor.
Con el tiempo (hablo a más de 2 años vista, antes no) serás tú un súper tú, y habrás conocido a tantas mujeres distintas que cuando vuelva nuestra estimada y ponzoñosa Femme Fatale Paisa (porque te buscará y te la volverás a encontrar créeme), la verás mirando hacia abajo esta vez, y esta vez te la cepillarás tú a ella (y no al revés, como ahora, ¿me equivoco?, casi sin querer, y casi sin querer, verás que nunca fue para tanto, es más, verás que no le llega ni a la suela de los zapatos a Laura, esta última chica que conociste el otro día en yoga, con sus emociones en paz, su sonrisa en los labios y sus ojos en tu pecho.
De nada chico, de nada."