lunes, 25 de mayo de 2015

Zancadas 2015 (VI)



Un mes de mayo inmenso, aunque los días pasen rápidos, veloces, como suele ser costumbre en ellos. Ayer día de elecciones. Hoy amanece con un mapa político completamente diferente al de ayer mismo. Me temo que al final se hará realidad aquel dicho de: todo tiene que cambiar para que nada cambie.
Veremos cuanto tiempo pasa, hasta que alguno de estos políticos de nueva hornada, se pase por el arco del triunfo todas sus buenas intenciones y el servicio al pueblo, para volver apoltronarse en su nuevo sillón. Pero esperaremos y veremos. Ojala el escepticismo desaparezca porque se genere un revolución desde el interior de las administraciones que haga que todo realmente se depure, que por fin los políticos trabajen para los ciudadanos y no al revés, como viene siendo lo habitual.
De los retos deportivos de este año, se cae la Quebrada del Cuervo: Desde que dejé la bici acabada la prueba el año pasado no la he vuelto a coger, y hay que ser  realista y consciente de las propias limitaciones. La cambiaré por la Eternal Running de Pinseque, 10 Km con 70 obstáculos, carrera diferente y que promete ser divertida, a parte de hacerla con amigos.
En breve, en dos domingos, la 10 K. carrera reina por participación y ambiente de Zaragoza. Se están preparando unas camisetas de CTC de Maquinaria, pues es el debut del equipo de running de la empresa.
Este domingo partido en el Casablanca hijos contra padres de baloncesto, ¡cómo jugaban los chavales!. Aunque aún pudimos defender un poco la honrilla, en cualquier caso también muy divertido compartir cancha y deporte con mis hijos y con otros padres sufridores de afición.
Así que aquí seguimos, cultivando nuestras aficiones, marcándonos retos, leyendo, viendo cine, escribiendo, pintando y haciendo deporte, sólo o en compañía. En definitiva viviendo y disfrutando.

 

miércoles, 20 de mayo de 2015

Haiku niebla en mayo.

 
Regresa mayo,
y con él tu recuerdo.
De nuevo, niebla.
 
 
Este haiku lo escribí hace más de un año. Siempre me ha parecido muy bonito, literariamente hablando precioso. Ya no hay niebla de ningún tipo, ni nada que recordar, pero lo publico porque la belleza no entiende de pasados, ni de presentes.


martes, 19 de mayo de 2015

Haiku mayo infernal

 
 
Lo del tiempo de este mes no es normal, en mayo a veces hemos tenido frío, a veces hemos tenido calor, otras veces hacía como debía hacer, pero que estos cambios se produzcan de manera radical en menos de 48 horas, no es nada normal. Como decía  aquel, abstenerse agoreros del cambio climático. Es un tiempo raro de cojones y ya! Ah y al que se le ocurrió aquello de hasta el 40 de mayo no te quites el sayo, estoooo... ¿la familia bien, no?
 
Así que ante tanta excentricidad que despliega este mes, me viene a la mente un Haiku:
 
Mayo locuelo,
que nos viste y desnuda
en su locura.

miércoles, 13 de mayo de 2015

El enamorado.


 Estaba radiante, los días plenos de sol, la calle en plena sinfonía primaveral y él con una sonrisa de oreja a oreja, con aquel enorme ramo de rosas. Andaba por el medio de la acera, con la cabeza bien alta y balanceando sus kilos y también aquel ramo, con una cantidad ingente de rosas rojas, varias docenas. Mirando a la gente como queriendo decir, sí son para mi amor, para ella, para mi diosa. Nada le importaba ahora sus michelines, ni su calva, ni su falta de estilo a la hora de combinar colores. Ella lo había elegido a él, por algo sería.

Ella. Una diosa, sí. Nunca había pensado que podría estar con una mujer como aquella. Sofisticada, interesante, sensual, voluptuosa, con cara de ángel y maneras de demonio. Unos ojos azules claros, tan claros que a veces parecían blancos. Y una melena rubia que le llegaba más allá de la cintura. Una cintura que podría ser la escollera donde naufragara el deseo de muchos hombres.

Hoy le había dicho que sería un día especial, inolvidable... Inolvidable habían sido los días que había pasado con ella, apenas 28 días, pero nunca había sido tan bien tratado, tan envidiado por sus conocidos y tan admirado por las otras chicas. Estar con ella, era estar como con un ser diferente, como de otro planeta. Pero no sólo era eso, también era como le trataba, cómo le hacía sentir, las cosas que sabía y cómo se las contaba, como si conocieras muchas cosas, como si siempre las hubiera conocido, hablando con seguridad y aplomo, de manera concisa, transparente y a la vez con un halo de misterio.

Misterio, esa era la palabra que podía definirla, con más rotundidad que cualquier otra. Apenas sabía nada de ella, pero desde el primer día se había entregado, como nunca antes lo habían hecho con él, así que misteriosa o no, para él era perfecta, colmaba todas sus aspiraciones y muchas más.

Demasiadas rosas quizás, pero seguro que a ella le encantaban, siempre le gustaba todo lo que viniera de él, hasta los comentarios más torpes y sosos, o los planes más anodinos, parecía que a ella todo le divertía y encantaba, como si todo fuera parte de una diversión aún mayor que no alcanzaba a entender, pero daba igual, lo mejor no cuestionarse el porqué de las cosas, a veces simplemente hay que dejarse llevar y disfrutar. Bastantes preguntas le hacía difunta madre, era una de las cosas que agradecía de haberse quedado sólo en la vida, no tener que contestar preguntas, no le había gustado nunca, ni en la escuela, ni con los amigos, quizás por eso empezaron a tildarlo de solitario y rarito, sólo su madre seguía preguntándole, bueno eso hasta el pasado año, que finalmente Dios la llamó a su lado, tendrá muchas preguntas que contestar desde entonces.

Aquella increible mujer le había dicho que lo invitaba a comer en su casa, que hoy sería un día especial, conocería a parte de su familia y sería algo digno de recordar, al fin sabría más cosas de ella. Conocer a su familia, con tan solo esos 28 días le producía por una parte desasosiego y por otra le llenaba de agradecimiento que a él, una mujer como esa, la introdujera en su vida y en su familia. Iría aunque fuera al mismísimo infierno.

Llegado a la dirección que le había dado, un piso sofisticado del centro de la ciudad, de esos que llevaba allí toda la vida, con un enorme portal forrado de madera. Todo con un cierto aire decadente y a la vez como de rancio abolengo. Al llegar a la casa, ella, enfundada en un vestido rojo carmesí que acentuaba su sensual figura agradeció efusivamente el enorme ramo de rosas, daba igual que hubiera dos personas observando desde la puerta de lo que parecía la sala principal. Lo cogió de la mano y medio bailando y entre risas lo llevó hasta la puerta donde estaban aquellas dos personas.

   ̶  Queridos...os presento la cena...



©Jesús J. Jambrina

martes, 12 de mayo de 2015

Zancadas 2015 (V).


Finalizada el domingo la media Maratón, como decía la publicidad, me la hice entera. Le tenía mucho respeto y hasta algo de canguelo, pero finalmente la acabé bien. Me probé en la primera parte, los primeros 12 Km, y cuando vi que mis piernas me sostendrían, intenté recuperar algo de tiempo con respecto a la primera vuelta, al final en mi GPS 1:58:25, menos de dos horas y mejor que la primera que hice, así que el resultado bueno. La acabé además bastante entero, aunque luego por la tarde la siesta se prolongó hasta la noche y más allá. Puede decirse que en esta media he vivido de rentas y bastante bien me ha ido. No puedo volver a llegar tan corto de kilómetros y tan justo de forma.
Ya en nada la 10 K, no creo que haga la marca del año pasado 47', pero desde luego intentaré acercarme.
La media maratón la llevaba mal preparada, en todo el mes de abril y los días previos a la prueba no salí a correr mas que seis días, y siendo la distancia mayor de 10 km, el resto de 8 y 6 km, una pena, así que iba muy justito de kilómetros y preparación. No me tiene que volver a pasar, de cara a las próximas pruebas 10 K y Quebrada del Cuervo, más caña y más preparación. Y a buscar nuevos retos, que esto de correr, a pesar de ir justito se disfruta mucho. El ambiente de la media maratón, tanto entre corredores, como con el público alucinante. A veces hasta se convierte en lugar de encuentro con amigos. La grandeza de correr.
Ayer terminé un curso de escritura que ha durado este último mes. Responsable de que me haya prodigado en algunas entradas más en mi blog y me haya animado a escribir algún que otro relato, mañana a primera hora publico uno. Muy buenas sensaciones, con ganas de más, pero habrá que buscarle un hueco y será para más adelante, de cara al verano imposible dedicarle el tiempo que demanda.
Ayer definía la escritura, como ese instrumento que nos hace sacar la música que llevamos dentro, disfrutar de la de los demás y mostrar la nuestra. Y este curso nos ayudaba a afinar esa música, para que el resultado fuera lo más melódico posible.
Suben las temperaturas, los días alargan, el verano enseña la patita. Toca hacer planes, disfrutar, eso vale para todas la épocas del año, pero con buen tiempo, con más razón.
 

viernes, 8 de mayo de 2015

Haiku Parisino

 
La primavera
adorna aún más París,
cuando sonríes.

jueves, 7 de mayo de 2015

El regalo.

 
Recojo precipitadamente mis rotuladores y mis libretas. Llamo al ascensor y bajo de un salto las escaleras del portal.
Llego justo a la parada cuando acaba de arrancar el autobús, pero el chofer, lanzándome una mirada condescendiente se apiada de mi alma mortal y abre la puerta para que pueda entrar. Quizás influenciado por alguna lectura de autoayuda, esas que hablan del "Tempus fugit", valoró el tiempo que pasaría hasta que llegara el próximo autobús y abrió la puerta para mi alegría. Me acababa de regalar 10' de mi existencia. Como si el mismísimo Cronos estuviera en nómina de TUZSA. Los actos divinos muchas veces pasan desapercibidos.
Cuando llego cerca de la Plaza España me bajo y cojo al vuelo el tranvía. En apenas unos minutos llego al parque Grande, ahora de Labordeta. Allí ya me están esperando mis amigos, que contrariamente a su costumbre, no llegan con sus acostumbrados 20' de retraso, ya están allí, más que puntuales, inaudito.
Así que cuando me pregunta mis amiguetes: ¿Cómo estás?
No puedo responder de otra manera: Genial, hoy me han regalado 30'.
 
©Jesús J. Jambrina

miércoles, 6 de mayo de 2015

Zancadas 2015 (IV)



A las puerta de la media maratón. Conforme se acerca esta carrera, mis expectativas descienden temerariamente. Falta de entrenamiento y falta de preparación en todos los sentidos, hacen que mi mejor expectativa sea terminarla de la manera más digna posible, de la marca ya ni hablo.
He descuidado mi preparación y he salido a correr, la mitad de la mitad de lo que debería. Eso me hace estar incómodo, desanimado y de mal genio, es como si supieras las preguntas de un examen y no las prepararas, pero ahora ya poco queda hacer. Una última carrera hoy, o puede que ni eso y que sea lo que Dios quiera.
La siguiente la 10 K en junio, formando equipo con un compañero de trabajo. Y la siguiente la Quebrada del Cuervo, esta vez de BTT, que desde luego no quiero que me coja sin kilómetros, así que tengo que solucionar ese tema a la mayor brevedad, que no me pase como en la Media.
Días raros, extraños, ni frío ni calor. Cielos cubiertos y tristones, temperaturas altas sin embargo. Una sensación rara.
El día de antes sesión del Club de Lectura en Calatayud con Sebastián Roa y el libro "El ejército de Dios", el libro promete, pero me temo que llegaré sin terminármelo.
Últimamente o me falta tiempo, o estoy metido en muchos ajos, de todo habrá.
Una frase que no es mía y que me ha gustado esta semana:
"...a veces cuando cambias la forma de ver las cosas, las cosas cambian de forma y tu con ellas".
 

martes, 5 de mayo de 2015

LA SEMILLA.


El olor era característico, un olor dulzón y a especias salía de cada uno de los locales que tenían sus puertas a la calle. Los escaparates llenos de patos y platos preparados, pretendían ser una invitación a entrar. Desde luego nada más lejos de mi intención y de mi estómago. El barrio chino de Londres siempre era un espectáculo, una sinfonía de olores, colores y sonidos. La última vez que estuve me costó dar con ella, esperaba que es esta ocasión mi memoria no me jugara malas pasadas y acabara dando vueltas y vueltas viendo patos laqueados.

Allí está, reconozco la entrada, pequeña, flanqueada por dos farolillos de papel , con un pequeño dragón enroscado en el dintel de la puerta. La última vez llegué aquí por recomendación,  buscando un imposible, hoy repito. Si hay un sitio donde encontrar las mayores de las rarezas es esta pequeña tienda. el señor Chang la regenta por lo visto desde hace años y nadie sabe a ciencia cierta su edad. Entro haciendo sonar unas campanillas que alertan de mi presencia. En seguida el señor Chang está junto a mi, tiene el pequeño paquete preparado. Las nuevas tecnologías es lo que tienen, puedes encargar lo que necesites sin necesidad de estar allí, pero recogerlo quería hacerlo yo personalmente, es demasiado valioso para dejar que se pierda en los almacenes de una mensajería.

El paquete es pequeño, forrado con papel de estraza y una cuerda de colores, ya lo tengo. Antes de marcharme el señor Chang me recuerda cómo debo proceder, los cuidados que tengo que prestarle y el tamaño de la maceta que albergará este pequeño tesoro. E insiste, la paciencia es la madre de todas las virtudes. Sí, una semilla, un pequeño tesoro, pues lo que espero de ella es lo que la hace extraordinaria. No veo el momento de llegar a casa y ponerla en la maceta  que la espera.

Por fin en casa, la mezcla está preparada, una mezcla indicada por antiguos sabios orientales, que indican la proporción exacta de cada tipo de tierra que deben albergar esta milagro. La riego con mimo, por primera vez. La coloco cerca de la ventana donde no le de ni mucho ni poco la luz del sol. Alejado del radiador, para no tener un foco de calor muy cercano, pero sin renunciar a un ambiente cálido, coloco un humidificador cerca, para que pueda mantener una humedad constante. Me acuesto, no sin antes darle la bienvenida a esa semillita que está en el vientre de la maceta de barro.

Cada día, por la mañana y por la noche, la riego y le leo, unos días poesía, otros días los clásicos de la literatura contemporánea, otro día clásicos griegos, incluso me atrevo con libros de autoayuda o de psicología, o libros con historias interesantes, de escritores casi desconocidos, pero nunca con Bets sellers, no quiero arriesgarme.

Pasan las semanas, los meses, mis esperanzas se tambalean, creo que me han timado. Mis atenciones se reducen a la mitad. Aún así, mantengo la rutina, quizás esté cerca el día que germine y muestre sus ramas, y luego en primavera me regale el primero de sus frutos, el esperado, el tan anhelado, el motivo de mi búsqueda.

Han pasado ya dos inviernos y a punto de entrar la segunda primavera, creo que definitivamente era todo una quimera, un engaño para ilusos como yo. Un mes más y si no plantaré un geranio y me reiré de mi mismo y del viaje a la misteriosa tienda del señor Chang.

¡Dios mío! Ha salido el primer brote y mientras me preparaba el desayuno ha crecido cuatro dedos, el tallo es delgado y tiene un color verde pálido, pero si crece este ritmo en una semana será una planta con todas las letras.

El ritmo de crecimiento es increíble, la primera noche ya medía dos palmos, en tres días ha alcanzado la altura de metro y medio y ha empezado a echar hojas, grandes, anchas, recubiertas de cierta pelusilla, han salido varias ramas, también llenas de hojas, al menos ha dejado de crecer a lo alto.

Esta mañana aparecieron dos flores, de un blanco inmaculado, sedosa, con unos pistilos dorados, hermosas, ¿Quién era el iluso? Creo que lo voy a conseguir, voy a conseguir el dulce fruto de mis viajes, de mis cuidados, de mis desvelos.

Las flores se han convertido en dos saquetes, que van aumentando de tamaño poco a poco, creo que un par de días eclosionarán y dejarán ver lo que esconden.

¡Aquí está! Se ha abierto una de ellas, la otra se ha secado, no se muy bien el motivo, pero es igual, lo que he visto ha cubierto de sobra las expectativas que tenía. Es un libro, un precioso y bien encuadernado libro, en rústica, con unas letras doradas en el lomo.

El esfuerzo ha merecido la pena, es mi primer libro.

©Jesús J. Jambrina