martes, 22 de diciembre de 2015

Navidad, elecciones, Bunbury, Sparrow y otras hierbas.


Ya hace semanas que es Navidad en el Corte Inglés. En  mi casa todavía no, este año se me antoja muy precipitada, muy rápida, hasta algo inesperada. ¡Pero si hace dos días que estaba en la playa!
Si apenas ha hecho frío, ¿será eso del cambio climático?
Hoy me he tomado unos vermuts en un clásico de Zaragoza y allí estaba Enrique Bunbury, en sus palabras, recién aterrizado de Madrid. Le he visto mayor, quizás no me doy cuenta que los años pasan para todo el mundo, incluso para los héroes de leyenda y mucho más para los del silencio.
El pasado miércoles, me revelaron que Sparrow significaba "gorrión". ¡Qué capitán pirata puede apellidarse "gorrión"!!. Acaban de quitarle todo el glamour a Jack Sparrow.
Por cierto entrada triunfal la de hace unas semanas, la de una pareja de novios al ritmo de esta canción, esto sí es cañero.
 
 
Esta mañana almuerzo con un amigo y recuerdo de AHA y del "Take me on".
 
 
Está clarísimo que los ochenta están de vuelta.
Hace unos días volvía a ver Top Gun y volvió a entrarme un escalofrío por la espalda, cuando aún soñaba en imitar las proezas y aventuras de Maverick.
Las elecciones dibujan una España que no acaba de salir del viejo sistema, pactos por doquier, ¿Serán para bien o para mal? Una clase política que está a años luz de dar el nivel mínimo exigible. Ignorantes en su mayoría, con un poder que les otorga una prepotencia infumable y que se olvidan que está allí para servir al pueblo, no para servirse de éste. ¿Serán capaces de entender el mensaje?
Y con todo esto, y alguna cosa más, me aproximo, paso a paso a los últimos días de este último mes del año. La arena resbala por el reloj de arena, como explica David Trueba en su novela "Blitz", quizás esa sea la manera gráfica de ese paso del tiempo, tiempo que pasa como un relámpago por nuestra existencia.

viernes, 27 de noviembre de 2015

jueves, 19 de noviembre de 2015

Un hogar.



Mi hogar no son cosas, ni casas.
Son recuerdos y abrazos,
risas y confidencias,
deseos y besos.
Y viajar contigo,
al lugar más lejano del mundo.
 
©Jesús J. Jambrina

miércoles, 18 de noviembre de 2015

París, ecos de llanto.

 
Por desgracia París ha acaparado las portadas de los diarios y de todos los noticieros, por unos hechos luctuosos y lamentables. El terrorismo vuelve a golpear en las zonas más sensibles de la sociedad. Violencia indiscriminada, injustificada siempre y protagonizada por radicales integristas.
No conseguirán amedrentarnos, no harán que cambiemos nuestra forma de vida, no nos limitarán nuestra libertad, ni los valores occidentales que hacen de nuestra sociedad, un lugar imperfecto, pero habitable.
 Es una pena que Paris, la ciudad del amor, de los poetas, los bohemios, los artistas, la ciudad de la luz se haya visto cubierta por la sombra de la sinrazón.
El terrorismo, venga de donde venga, es siempre cobarde, despiadado e injustificable.
Un recuerdo sentido y profundo, para las victimas directas, para los que se sientan victimas también indirectas, para los familiares, para los afectados de una u otra manera.
Que la humanidad sea capaz de volver a la senda de la paz y el amor. Los valores cristianos y occidentales nos salvan del abismo al que algunos nos quieren avocar.
Otra cuestión es hacer una fría reflexión de sesudo estadista geopolítico y aseverar si el EI, es realmente esa amenaza tan terrible que nos hacen ver, y que puede acabar con el mundo civilizado, tal y como lo conocemos, o si no es para tanto, y  detrás de esta terrible marioneta, hay otros actores que manejan los hilos, tejidos éstos entre intereses económicos, militares y estratégicos.
Libertad, igualdad y fraternidad, valores de los que hace gala Francia, y no deben de sernos ajenos de ninguna manera.
Animo Francia, ale, ale París, no nos robarán ni el tibio otoño, ni la dulce primavera, pasearemos por donde queramos, viajaremos, disfrutaremos, brindaremos por el amor, por nuestros seres queridos, por la risa, la felicidad, la libertad y la paz.



Las hojas  cubren,
en un París otoñal,
ecos de llanto.

viernes, 16 de octubre de 2015

Octubre.


No se ni por donde empezar. Muchos días sin escribir. Las fiestas del Pilar ya agonizantes.
Los días son más cortos, la rutina sigue sin llegar. El frío se instala en nuestras vidas, ya no nos dejará hasta dentro de unos meses.
Cábalas y cábalas, cosas que si y cosas que no, unas cosas muy claras y otras cogidas con pinzas.
Trabajo, ocio, proyectos y recuerdos, dificultades y momentos dulces, futuro y pasado, tejidos a nuestro alrededor como hilos de la misma rueca.
A veces estamos exactamente donde queríamos y otras veces a cientos de kilómetros de aquí.
Willy Toledo, faltón y retrógrado, con un discurso vano, estúpido y simplista.
Vuelta después de muchos años a un concierto de hombres G, la mayor concentración de cuarentañeros en Zaragoza, canciones de una juventud apenas estrenada.
 
 
En un momento balance de toda una vida, con una visión periférica y panorámica. Carretera, kilómetros, bienvenidas y despedidas, el ciclo de la vida.
Todo esto nos ha traído octubre, y en nada el muy canalla, nos traerá el invierno, el final del año y de nuevo al punto de salida, con más años, a veces más sabio y a veces más tonto, con menos tiempo en los bolsillos y con otro nuevo año por delante, dispuesto de nuevo a forjarnos una realidad que a veces se empeña en darnos la vuelta y otras veces nos deja hacer, como un niño bueno al que peina delicadamente su madre.
 

lunes, 7 de septiembre de 2015

...que nadie se engañe...



RESUMEN DE LOS HECHOS
He hablado con la muerte por teléfono

y he recibido e-mails de amor que se borraron
sin dejar una lágrima de papel amarillo.
Nadie olvide los tiempos, pero nadie se engañe:
al final sólo importan el amor y la muerte.

Luis García Montero.

miércoles, 26 de agosto de 2015

No se viajar sin tí.



“Deshice la maleta. Fue saliendo
doblada una ciudad con voz de lluvia.
De las perchas colgaron
los cielos rotos y la luz sumisa.
Ordené las preguntas
en la parte derecha del cajón
y a la izquierda dispuse un restaurante,
una mesa sin hambre y sin rumor de sábanas
para cenar cansado de estar solo.

Luego bajé a la calle.
En la esquina arrugada de una chaqueta negra
me detuve a mirar
la luna de las ropas interiores.
Dolía el pasaporte en el bolsillo
igual que los extraños y las tiendas cerradas.
Quise llamar un taxi. No levanté la mano.
Se paró junto a mí la desventura
de una ciudad vacía.

A media noche estaba a medio ser
en medio de la nada.

No sé viajar sin ti,
ni contarte las cosas por teléfono”.

Luis García Montero
Del poemario: "Vista cansada"

martes, 18 de agosto de 2015

Y volver, volver, volverrrrrrr...

 
Dicen que todo es cuestión de actitud.
Dicen que El dolor es inevitable, pero que el sufrimiento es opcional.
Dicen que lo que no nos mata, nos hace más fuerte.
Pero nadie dice lo horrorosisisisimo que es volver después de las vacaciones. Lo duro que se hace, lo rápido que se pasa, lo bien que se está por el mundo y lo duro que es volver al trabajo y a la supuesta rutina. Rutina, para mí, esa gran desconocida.
Algunos dicen que la vida es una mentira, desde luego lo de las vacaciones, de ser así, son una mentira muy, muy cortita. Cuanto tardan en llegar y que pronto se acaban.
Como decían los versos de Pablo Neruda: "  Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido".  Aplicado a las vacaciones se va a convertir en un auténtico axioma.
Se acercan las vacaciones y acaricias los planes y las actividades que vas a hacer en esos días de descanso. Pasan y ni has descansado tanto, ni has podido dibujar, leer y hacer todo lo que pretendías. Está claro que algo lees, yo he podido terminar el libro de Paul Aster, "El palacio de la luna", que ha sido sin duda una interesante lectura, pero me hubiera gustado acabarme al menos dos libros más. He dibujado, bastante, pero no los he acuarelado, se han quedado sólo en la tinta, y tampoco tantos como me hubiera gustado. Eso sí, he practicado paddle surf, que le tenía ganas, pero mucho menos tiempo del que me hubiera gustado. También es cierto que disfrutado de paisajes geniales, gastronomía maravillosa, noches increíbles y playas acogedoras y entrañables, pero todo, la mitad de la mitad de lo que me hubiera gustado.
Vuelven los madrugones, los días de trabajo, que por mucho que nos pueda llegar a gustar, no olvidemos que nos pagan por ello, y eso implica, inherentemente que muy divertido y agradable no puede ser.
No he tenido, sin embargo, la sensación que he tenido en otras ocasiones, que estaba en un sitio diferente del que me gustaría en realidad y viceversa, creo recordar que ya me pasó el verano pasado y eso da que pensar.
En breve la vuelta al cole, y ese ejercicio de pensar y planificar. El volvernos a marcar metas y rutinas para alcanzarlas, volver a tener retos, cosas que nos espoleen, que nos motiven en el día a día, que nos exijan esfuerzo, voluntad, coraje.
Yo ya tengo un par de objetivos en el horizonte, muchos pensamiento gravitando a mi alrededor y que con tiempo y una caña, iré poniendo en su sitio, a los que lleguen a desarrollar su tren de aterrizaje y a los que no o los espantaré definitivamente o los reservaré para un momento más propicio.
Retos, metas... sí y por qué no: sueños.

sábado, 1 de agosto de 2015

Manual de ayuda rápida.


Leyendo por el ciberespacio, en el blog de Nada importa, me encuentro con una respuesta de un tal Adrian, no podía menos que traerla por aquí:

"Bueno, esto funciona tal que así:
1) Conoces a una jaca que te quita el aliento, y tu te ahogas, pero te encanta.
2) La jaca se va tal como llegó, sin avisar, como una estrella fugaz, hermosa pero, eso, fugaz.
3) Miras al cielo buscando esa luz, pero todo lo que ves son estrellas comunes, las mismas de siempre
4) El desconsuelo te consume.
Bien, hasta aquí es más o menos lo que el 80% de los lectores de este blog hemos sufrido en algún o algunos momentos de nuestras vidas con el “¿y ahora qué?” en los labios.
Te voy a decir el “Ahora qué” que funciona, el que te ahorra más humillaciones, el que te quita todo el dolor:
1) Guarda muy cerquita esa rabia, mantenla viva, es tu combustible, porque a partir de hoy amigo mío, la rabia es tu corazón.
2) transforma tu ser en la mejor versión de ti mismo, evoluciona, conviértete en otro, en tu mejor yo (ya sabes, gimnasio, clases de piano, inglés y salsa)
3) En un año no puede quedar nada en tu armario que tengas ahora. no, ni los calcetines. Hazte un presupuesto mensual y ve renovando tu nueva piel poco a poco.
4) Sal, sal y diviértete, sal y emborráchate, sal y conoce, sal y despierta en camas ajenas, cuantas más mejor.
Con el tiempo (hablo a más de 2 años vista, antes no) serás tú un súper tú, y habrás conocido a tantas mujeres distintas que cuando vuelva nuestra estimada y ponzoñosa Femme Fatale Paisa (porque te buscará y te la volverás a encontrar créeme), la verás mirando hacia abajo esta vez, y esta vez te la cepillarás tú a ella (y no al revés, como ahora, ¿me equivoco?, casi sin querer, y casi sin querer, verás que nunca fue para tanto, es más, verás que no le llega ni a la suela de los zapatos a Laura, esta última chica que conociste el otro día en yoga, con sus emociones en paz, su sonrisa en los labios y sus ojos en tu pecho.
De nada chico, de nada."

viernes, 31 de julio de 2015

El arte de perder.

Un poema de Elizabeth Bishop sobre el arte… de perder



Un arte

El arte de perder se domina fácilmente;
tantas cosas parecen decididas a extraviarse
que su pérdida no es ningún desastre.

Pierde algo cada día. Acepta la angustia
de las llaves perdidas, de las horas derrochadas en vano.
El arte de perder se domina fácilmente.

Después entrénate en perder más lejos, en perder más rápido:
lugares y nombres, los sitios a los que pensabas viajar.
Ninguna de esas pérdidas ocasionará el desastre.

Perdí el reloj de mi madre. Y mira, se me fue
la última o la penúltima de mis tres casas amadas.
El arte de perder se domina fácilmente.

Perdí dos ciudades, dos hermosas ciudades. Y aun más:
algunos reinos que tenía, dos ríos, un continente.
Los extraño, pero no fue un desastre.

Incluso al perderte (la voz bromista, el gesto
que amo) no habré mentido. Es indudable
que el arte de perder se domina fácilmente,
así parezca (¡escríbelo!) un desastre.

 

martes, 28 de julio de 2015

miércoles, 22 de julio de 2015

"Anoche soñé que volvía...

a Manderley...".

De esta manera comienza la película de Alfred Hitchcock, Rebeca.

Como la protagonista de la película a veces soñamos con volver a escenarios que han marcado nuestra vida de una manera u otra. Lugares que nos evocan tiempos pasados, donde fuimos felices o desgraciados, pero que de ninguna manera nos resultan indiferentes. La indiferencia, ese gran bálsamo y a la vez esa ruin estado de ánimo, que adormece hasta los recuerdos más recalcitrantes. 
 


 Este pasado fin de semana volví a un Manderley particular, una playa que desde el primer día que la pisé me emocionó y más tarde me estremeció, pero no me ha resultado nunca indiferente. Hacía unos cuantos años que no pisaba descalzo su arena, más de cuatro. Fue un verdadero placer volver. Volví a disfrutar de sus olas, de sus pintxos, de su ambiente, de su luz y de sus paisajes.
 
 
Allí me acabé el libro de "Los cuerpos extraños" de Lorenzo Silva, dibujé, salté olas, como hace años hice con mis hijos, me bañé a la luz de la luna y paseé por su orilla en plena noche y en pleno día. Volví a disfrutarla, ahora escribiendo estas líneas, vuelvo a echar de menos esa brisa, esa arena, esos colores.
Definitivamente hay lugares que acaban formando parte de nosotros, de nuestra historia, de nuestro acerbo cultural. Esta playa es uno de los míos.
 
 
Aquí la cita completa de la película de Hitchcock:

"Anoche soñé que volvía a Manderley. Estaba ante la verja de hierro. Pero no podía entrar. Entonces, me imbuyó un poder sobrenatural, y atravesé la verja. El sendero serpenteaba y se retorcía y vi que había cambiado, la naturaleza recuperaba otra vez su lugar invadiéndolo con sus tenaces dedos. El sendero se retorcía más y más. Y al final estaba Manderley. Manderley, sigilosa. Sus muros seguían perfectos. La luz de la luna, engañosa me hizo ver luz en las ventanas. Pero una nube tapó la luna como una mano sombría. La ilusión se fue con ella. Era un caparazón abandonado sin susurros del pasado. No podemos volver a Manderley. Pero yo vuelvo en sueños... a los extraños días, que empezaron en el sur de Francia."

martes, 14 de julio de 2015

V concurso de relatos "El Folio en Blanco" de 2015.


Recientemente he presentado un relato a este concurso de "El folio en Blanco".
Ya ha salido el ganador y los finalistas y no me encuentro entre ellos, así que lo traigo por aquí:

Mi amigo José.

Hacía más de un mes que se había apuntado al gimnasio. Estaba muy motivado, pechugas de pollo, tomates, ensalada, verdura en su justa medida. No llegaba a pesar los alimentos, pero habían desaparecido las cañas, las patatas bravas, las hamburguesas, los bocatas de calamares y las noches hasta altas horas de la madrugada. Alguno le preguntaba si esa no era una vida más triste. Pero en la vida de José hablar de tristeza era puro eufemismo. La tristeza apareció mucho antes. Cuando ella se marcho, con aquello de: No es por ti, es por mí. La puntilla se la llevó un día de juerga con los amigos, bienintencionados que le ofrecían todo tipo de consejos, le abrazaban y le decía olvídala, como si fuese tan fácil. En una noche de esas que no se terminaban nunca, tuvo la mala suerte de verla, además no de cualquier modo, si no abrazada a un maromo que parecía el eslabón perdido, con unos brazos del tamaño de una de sus piernas y el pelo casi rapado. Para más escarnio, el tipo mal encarado, le sacaba una cabeza.

No es por mí, es por ti, era lo que realmente le quería decir aquel día. Lo había comprendido de repente, al igual que San Pablo al caerse del caballo, ahora todo lo veía completamente claro. Esa noche su descenso a los infiernos fue de repente. Si hasta ese día se había ido aferrando a las rebabas de la esperanza, del recuerdo, sus asideros desaparecieron completamente, y su caída le llevó a los más profundo de la desesperación y la frustración. A un agujero negro del que pensaba que no saldría nunca. No es por ti, es por mí.

Pero toda caída en algún momento se detiene. Y José supo que se había detenido cuando entendió que la vida brinda muchas oportunidades y que están ahí al alcance de la mano, que uno mismo es capaz de darle la vuelta a su historia. A pesar de estar en lo más profundo del pozo, en el fondo se atisbaba un hilo de luz, una esperanza a la que amarrarse y que le sacaría de allí. Desde ese día su vida fue un total cambio. Aún se le veía tristón, pero su voluntad se hizo férrea, hacía deporte, se cuidaba, leía sobre cosas que hasta ese día no acababa de entender bien, renovó, dentro de sus posibilidades económicas su armario y decidió que sería más sociable.

Su recuperación fue paso a paso, lenta pero firme, pasó ese primer mes y a este siguieron otros. Algo tenía presente en su mente, lo que le daba esa voluntad de carácter, quería hacerse mejor, convertirse en su mejor versión, para ella...Ella... De ella no había vuelto a saber nada. Se había alejado como el ex toxicómano se aleja de su droga, había puesto tierra de por medio, no preguntaba por ella, no sabía si era feliz, si seguía trabajando en lo mismo o si en alguna ocasión se acordaba de él.

Retomó las salidas con los amigos, ya no evitaba frecuentar según que sitios, el frío que le parecía helador y recorría su espalda tiempo atrás, se había vuelto un frío anodino, más anestésico que otra cosa, una total indiferencia. Así pasaron de nuevo  los días. El nuevo José disfrutaba de la vida, de sus amigos, de conocer a otras chicas, de viajar, de sus aficiones.

Pero la ciudad donde vivían no era demasiado grande, y por la ley de probabilidades en un momento u otro se tenían que encontrar, y ese día llegó. Estaba sentada en una terraza. El pasó caminando, sus miradas se cruzaron y ella abrió levemente sus labios, con un gesto como para levantarse, parece que se lo pensó mejor y esperó a que fuera él que se aproximara, como tantas otras veces. Pero en esa ocasión, José se giró al amigo que paseaba a su lado y le dijo:  ̶  A veces hay cosas que hay que dar por perdidas, aunque sepas donde encontrarlas. No es por ti, es por mí.
 
©Jesús J. Jambrina

Por cierto, el dibujo también es mío.
 

viernes, 3 de julio de 2015

Zancadas 2015 (VI)




El 19 de junio y de eso hace hoy tres viernes, vivíamos este momento. Muy especial por todo lo que le rodeaba. Siempre quedará en nuestro recuerdo ese Palacio Real, esos momentos y ese reconocimiento a mis padres. La vida sigue y de eso hace ya, como bien decía, tres viernes.
El pasado domingo, Eternal Running, carrera agotadora y divertida, una auténtica pista de aplicación, el lunes agujetas en los tríceps, pero desde luego y a pesar de las esperas en cada uno de los obstáculos, sobre todo en los reptar, con buen sabor de boca, aunque la organización se debe poner las pilas o morirá de éxito, la situación rayaba lo razonable, hay muchas cosas a mejorar, espero que lo hagan.
Ya apuntado a la de los bomberos, si la eternal la hacía con el equipo Linkas, ésta de nuevo con CTC.
El verano ya está aquí con todo su despliegue, días ideales para pasar debajo de la sobrilla o con una caña bien fría en la mano.
Ayer "vendí" mi primer cuadro. Por decirlo de alguna manera, pues era para un buen amigo y el pago será en especies, pero satisfacción por el hecho de que mi pintura cuelgue de una pared y pueda ser vista por más personas.
 


 
 
A veces las cosas más pequeñas, son las que te hace estar más orgulloso. Una auténtica satisfacción, de verdad.
Y muchas cosas en la cabeza, el verano ha venido así, como de improviso y siempre la sensación de que las cosas pasan muy deprisa.
Presenté también un relato para el concurso de la Fnac de la Hoja en Blanco, a ver como va. Este verano, bañitos, dibujos y escritura, y como no, zancadas, como no puede, ni debe, ser de otra manera.
 


miércoles, 24 de junio de 2015

ZANCADAS 2015 (V)


 
Este domingo es la Quebrada del Cuervo, este año no participo. Uno de mis objetivos de este año era montar más en dos ruedas y de lo dicho, nada. No he tocado la bicicleta y sin un kilómetro en las piernas, hacer esta carrera es una pura temeridad, así que para otro año.
Este año, sin embargo debuto en la carrera Eternal Running, que se celebrará en Pinseque, 10 Km y 70 obstáculos. La haré con amiguetes, ya veremos en qué acaba y cómo lo hacemos. De entrenamiento, prácticamente nada, después de esta última semana de tantas emociones, sorpresas y viajes.
Ayer fue la noche de San Juan, pedí mi deseo y comienza oficialmente el verano. Mis peques empiezan las vacaciones, pendientes únicamente de las ultimas notas del mayor. Esos sí eran veranos, dos meses larrrrrrrrrgoooooooossssssss y no la birria que disfruto yo ahora. Al final tienes que auto engañarte para no frustrarte y decir que al final eres lo que haces después de trabajar.
Hoy en el Salón de Columnas del Palacio Real se celebra el 30 aniversario de la adhesión a la Unión Europea. Que recuerdo me ha venido mientras escuchaba la noticia. Nunca olvidaremos la experiencia y los momentos vividos, la pena no haberlo compartido con mis peques por los dichosos exámenes finales, esperemos que el sacrificio haya valido la pena.
Comienzo las semanas mirando el horizonte del viernes, así pasa, que pasan raudas.
Presenté la semana pasada, antes de irme a Madrid un relato para el concurso de la Fnac de "La hoja en blanco".
Mientras disfrutaba de San Juan de Luz, sus fiestas y la playa, aquí en Zaragoza se celebraba la noche en blanco y otras múltiples actividades. Está claro que hoy en día no hay escusa para aburrirse de ninguna manera.

lunes, 15 de junio de 2015

Soneto a Los Amantes de Teruel: ETERNA PROMESA


ETERNA PROMESA.

 

Una ciudad de amables moradores

de montes rodenos y verdes pinos

donde unos jóvenes duermen mohínos,

con ajuar de piedra por sus errores.

 

Eterna promesa de unos amores.

Tejidos en la rueca, sus destinos,

pero tan terrible fueron sus sinos,

que tras siglos nos llegan sus rumores.

 

Amantes, queridos y recordados,

desdichas y romances que se evocan,

cuando la muerte ganó la partida.

 

En su postrero tálamo enterrados,

manos que se buscan  y no se tocan,

condena, por la promesa incumplida.



Enviada el día 13 de abril.

©Jesús J. Jambrina

Esta poesía la presenté al apartado de Soneto, el LIV Certamen de poesía Amantes de Teruel.
Como ya ha  salido el fallo del jurado y no he sido el ganador, lo traigo por aquí.

 

miércoles, 10 de junio de 2015

Arte.


EL arte, no es "jorobarse" de frío. El chiste que hacíamos siempre en Teruel. Donde decíamos que teníamos mucho arte, por aquello de la pregunta ¿Qué es "helarte"?
Arte es algo de todos de una u otra manera llevamos dentro y que en ocasiones lo sacamos fuera. Principalmente para deleite nuestro y si lo hacemos bien, para disfrute de los demás. Cuando la creación es capad de conmover y emocionar, entonces entiendo que es arte.
Me ha gustado desde siempre, pintar, dibujar, si bien, no he tenido una técnica muy depurada, ni conocía muchas técnicas de pintura. He sido bastante autodidacta.
Con las canas y las ganas, estoy tomando últimamente clases de dibujo y pintura. Una actividad que me llena, me relaja y me hace disfrutar muchísimo. Es en un sitio extraordinario, llamado "Enclave de arte", nombre también ingenioso y lleno de arte.
Traigo por aquí algunos de mis dibujos, por aquello de que el artista, sea escritor, pintor o músico, tiene un punto exhibicionista.
 






 
 
Así que por aquí, dejo una pequeña muestra de mis dibujos y pinturas.
También tengo un cuadernito en el que voy dibujando a ratitos, bien tomando un café o viendo la tele. Sigo depurando mi técnica.

lunes, 25 de mayo de 2015

Zancadas 2015 (VI)



Un mes de mayo inmenso, aunque los días pasen rápidos, veloces, como suele ser costumbre en ellos. Ayer día de elecciones. Hoy amanece con un mapa político completamente diferente al de ayer mismo. Me temo que al final se hará realidad aquel dicho de: todo tiene que cambiar para que nada cambie.
Veremos cuanto tiempo pasa, hasta que alguno de estos políticos de nueva hornada, se pase por el arco del triunfo todas sus buenas intenciones y el servicio al pueblo, para volver apoltronarse en su nuevo sillón. Pero esperaremos y veremos. Ojala el escepticismo desaparezca porque se genere un revolución desde el interior de las administraciones que haga que todo realmente se depure, que por fin los políticos trabajen para los ciudadanos y no al revés, como viene siendo lo habitual.
De los retos deportivos de este año, se cae la Quebrada del Cuervo: Desde que dejé la bici acabada la prueba el año pasado no la he vuelto a coger, y hay que ser  realista y consciente de las propias limitaciones. La cambiaré por la Eternal Running de Pinseque, 10 Km con 70 obstáculos, carrera diferente y que promete ser divertida, a parte de hacerla con amigos.
En breve, en dos domingos, la 10 K. carrera reina por participación y ambiente de Zaragoza. Se están preparando unas camisetas de CTC de Maquinaria, pues es el debut del equipo de running de la empresa.
Este domingo partido en el Casablanca hijos contra padres de baloncesto, ¡cómo jugaban los chavales!. Aunque aún pudimos defender un poco la honrilla, en cualquier caso también muy divertido compartir cancha y deporte con mis hijos y con otros padres sufridores de afición.
Así que aquí seguimos, cultivando nuestras aficiones, marcándonos retos, leyendo, viendo cine, escribiendo, pintando y haciendo deporte, sólo o en compañía. En definitiva viviendo y disfrutando.

 

miércoles, 20 de mayo de 2015

Haiku niebla en mayo.

 
Regresa mayo,
y con él tu recuerdo.
De nuevo, niebla.
 
 
Este haiku lo escribí hace más de un año. Siempre me ha parecido muy bonito, literariamente hablando precioso. Ya no hay niebla de ningún tipo, ni nada que recordar, pero lo publico porque la belleza no entiende de pasados, ni de presentes.


martes, 19 de mayo de 2015

Haiku mayo infernal

 
 
Lo del tiempo de este mes no es normal, en mayo a veces hemos tenido frío, a veces hemos tenido calor, otras veces hacía como debía hacer, pero que estos cambios se produzcan de manera radical en menos de 48 horas, no es nada normal. Como decía  aquel, abstenerse agoreros del cambio climático. Es un tiempo raro de cojones y ya! Ah y al que se le ocurrió aquello de hasta el 40 de mayo no te quites el sayo, estoooo... ¿la familia bien, no?
 
Así que ante tanta excentricidad que despliega este mes, me viene a la mente un Haiku:
 
Mayo locuelo,
que nos viste y desnuda
en su locura.

miércoles, 13 de mayo de 2015

El enamorado.


 Estaba radiante, los días plenos de sol, la calle en plena sinfonía primaveral y él con una sonrisa de oreja a oreja, con aquel enorme ramo de rosas. Andaba por el medio de la acera, con la cabeza bien alta y balanceando sus kilos y también aquel ramo, con una cantidad ingente de rosas rojas, varias docenas. Mirando a la gente como queriendo decir, sí son para mi amor, para ella, para mi diosa. Nada le importaba ahora sus michelines, ni su calva, ni su falta de estilo a la hora de combinar colores. Ella lo había elegido a él, por algo sería.

Ella. Una diosa, sí. Nunca había pensado que podría estar con una mujer como aquella. Sofisticada, interesante, sensual, voluptuosa, con cara de ángel y maneras de demonio. Unos ojos azules claros, tan claros que a veces parecían blancos. Y una melena rubia que le llegaba más allá de la cintura. Una cintura que podría ser la escollera donde naufragara el deseo de muchos hombres.

Hoy le había dicho que sería un día especial, inolvidable... Inolvidable habían sido los días que había pasado con ella, apenas 28 días, pero nunca había sido tan bien tratado, tan envidiado por sus conocidos y tan admirado por las otras chicas. Estar con ella, era estar como con un ser diferente, como de otro planeta. Pero no sólo era eso, también era como le trataba, cómo le hacía sentir, las cosas que sabía y cómo se las contaba, como si conocieras muchas cosas, como si siempre las hubiera conocido, hablando con seguridad y aplomo, de manera concisa, transparente y a la vez con un halo de misterio.

Misterio, esa era la palabra que podía definirla, con más rotundidad que cualquier otra. Apenas sabía nada de ella, pero desde el primer día se había entregado, como nunca antes lo habían hecho con él, así que misteriosa o no, para él era perfecta, colmaba todas sus aspiraciones y muchas más.

Demasiadas rosas quizás, pero seguro que a ella le encantaban, siempre le gustaba todo lo que viniera de él, hasta los comentarios más torpes y sosos, o los planes más anodinos, parecía que a ella todo le divertía y encantaba, como si todo fuera parte de una diversión aún mayor que no alcanzaba a entender, pero daba igual, lo mejor no cuestionarse el porqué de las cosas, a veces simplemente hay que dejarse llevar y disfrutar. Bastantes preguntas le hacía difunta madre, era una de las cosas que agradecía de haberse quedado sólo en la vida, no tener que contestar preguntas, no le había gustado nunca, ni en la escuela, ni con los amigos, quizás por eso empezaron a tildarlo de solitario y rarito, sólo su madre seguía preguntándole, bueno eso hasta el pasado año, que finalmente Dios la llamó a su lado, tendrá muchas preguntas que contestar desde entonces.

Aquella increible mujer le había dicho que lo invitaba a comer en su casa, que hoy sería un día especial, conocería a parte de su familia y sería algo digno de recordar, al fin sabría más cosas de ella. Conocer a su familia, con tan solo esos 28 días le producía por una parte desasosiego y por otra le llenaba de agradecimiento que a él, una mujer como esa, la introdujera en su vida y en su familia. Iría aunque fuera al mismísimo infierno.

Llegado a la dirección que le había dado, un piso sofisticado del centro de la ciudad, de esos que llevaba allí toda la vida, con un enorme portal forrado de madera. Todo con un cierto aire decadente y a la vez como de rancio abolengo. Al llegar a la casa, ella, enfundada en un vestido rojo carmesí que acentuaba su sensual figura agradeció efusivamente el enorme ramo de rosas, daba igual que hubiera dos personas observando desde la puerta de lo que parecía la sala principal. Lo cogió de la mano y medio bailando y entre risas lo llevó hasta la puerta donde estaban aquellas dos personas.

   ̶  Queridos...os presento la cena...



©Jesús J. Jambrina

martes, 12 de mayo de 2015

Zancadas 2015 (V).


Finalizada el domingo la media Maratón, como decía la publicidad, me la hice entera. Le tenía mucho respeto y hasta algo de canguelo, pero finalmente la acabé bien. Me probé en la primera parte, los primeros 12 Km, y cuando vi que mis piernas me sostendrían, intenté recuperar algo de tiempo con respecto a la primera vuelta, al final en mi GPS 1:58:25, menos de dos horas y mejor que la primera que hice, así que el resultado bueno. La acabé además bastante entero, aunque luego por la tarde la siesta se prolongó hasta la noche y más allá. Puede decirse que en esta media he vivido de rentas y bastante bien me ha ido. No puedo volver a llegar tan corto de kilómetros y tan justo de forma.
Ya en nada la 10 K, no creo que haga la marca del año pasado 47', pero desde luego intentaré acercarme.
La media maratón la llevaba mal preparada, en todo el mes de abril y los días previos a la prueba no salí a correr mas que seis días, y siendo la distancia mayor de 10 km, el resto de 8 y 6 km, una pena, así que iba muy justito de kilómetros y preparación. No me tiene que volver a pasar, de cara a las próximas pruebas 10 K y Quebrada del Cuervo, más caña y más preparación. Y a buscar nuevos retos, que esto de correr, a pesar de ir justito se disfruta mucho. El ambiente de la media maratón, tanto entre corredores, como con el público alucinante. A veces hasta se convierte en lugar de encuentro con amigos. La grandeza de correr.
Ayer terminé un curso de escritura que ha durado este último mes. Responsable de que me haya prodigado en algunas entradas más en mi blog y me haya animado a escribir algún que otro relato, mañana a primera hora publico uno. Muy buenas sensaciones, con ganas de más, pero habrá que buscarle un hueco y será para más adelante, de cara al verano imposible dedicarle el tiempo que demanda.
Ayer definía la escritura, como ese instrumento que nos hace sacar la música que llevamos dentro, disfrutar de la de los demás y mostrar la nuestra. Y este curso nos ayudaba a afinar esa música, para que el resultado fuera lo más melódico posible.
Suben las temperaturas, los días alargan, el verano enseña la patita. Toca hacer planes, disfrutar, eso vale para todas la épocas del año, pero con buen tiempo, con más razón.
 

viernes, 8 de mayo de 2015

Haiku Parisino

 
La primavera
adorna aún más París,
cuando sonríes.

jueves, 7 de mayo de 2015

El regalo.

 
Recojo precipitadamente mis rotuladores y mis libretas. Llamo al ascensor y bajo de un salto las escaleras del portal.
Llego justo a la parada cuando acaba de arrancar el autobús, pero el chofer, lanzándome una mirada condescendiente se apiada de mi alma mortal y abre la puerta para que pueda entrar. Quizás influenciado por alguna lectura de autoayuda, esas que hablan del "Tempus fugit", valoró el tiempo que pasaría hasta que llegara el próximo autobús y abrió la puerta para mi alegría. Me acababa de regalar 10' de mi existencia. Como si el mismísimo Cronos estuviera en nómina de TUZSA. Los actos divinos muchas veces pasan desapercibidos.
Cuando llego cerca de la Plaza España me bajo y cojo al vuelo el tranvía. En apenas unos minutos llego al parque Grande, ahora de Labordeta. Allí ya me están esperando mis amigos, que contrariamente a su costumbre, no llegan con sus acostumbrados 20' de retraso, ya están allí, más que puntuales, inaudito.
Así que cuando me pregunta mis amiguetes: ¿Cómo estás?
No puedo responder de otra manera: Genial, hoy me han regalado 30'.
 
©Jesús J. Jambrina

miércoles, 6 de mayo de 2015

Zancadas 2015 (IV)



A las puerta de la media maratón. Conforme se acerca esta carrera, mis expectativas descienden temerariamente. Falta de entrenamiento y falta de preparación en todos los sentidos, hacen que mi mejor expectativa sea terminarla de la manera más digna posible, de la marca ya ni hablo.
He descuidado mi preparación y he salido a correr, la mitad de la mitad de lo que debería. Eso me hace estar incómodo, desanimado y de mal genio, es como si supieras las preguntas de un examen y no las prepararas, pero ahora ya poco queda hacer. Una última carrera hoy, o puede que ni eso y que sea lo que Dios quiera.
La siguiente la 10 K en junio, formando equipo con un compañero de trabajo. Y la siguiente la Quebrada del Cuervo, esta vez de BTT, que desde luego no quiero que me coja sin kilómetros, así que tengo que solucionar ese tema a la mayor brevedad, que no me pase como en la Media.
Días raros, extraños, ni frío ni calor. Cielos cubiertos y tristones, temperaturas altas sin embargo. Una sensación rara.
El día de antes sesión del Club de Lectura en Calatayud con Sebastián Roa y el libro "El ejército de Dios", el libro promete, pero me temo que llegaré sin terminármelo.
Últimamente o me falta tiempo, o estoy metido en muchos ajos, de todo habrá.
Una frase que no es mía y que me ha gustado esta semana:
"...a veces cuando cambias la forma de ver las cosas, las cosas cambian de forma y tu con ellas".
 

martes, 5 de mayo de 2015

LA SEMILLA.


El olor era característico, un olor dulzón y a especias salía de cada uno de los locales que tenían sus puertas a la calle. Los escaparates llenos de patos y platos preparados, pretendían ser una invitación a entrar. Desde luego nada más lejos de mi intención y de mi estómago. El barrio chino de Londres siempre era un espectáculo, una sinfonía de olores, colores y sonidos. La última vez que estuve me costó dar con ella, esperaba que es esta ocasión mi memoria no me jugara malas pasadas y acabara dando vueltas y vueltas viendo patos laqueados.

Allí está, reconozco la entrada, pequeña, flanqueada por dos farolillos de papel , con un pequeño dragón enroscado en el dintel de la puerta. La última vez llegué aquí por recomendación,  buscando un imposible, hoy repito. Si hay un sitio donde encontrar las mayores de las rarezas es esta pequeña tienda. el señor Chang la regenta por lo visto desde hace años y nadie sabe a ciencia cierta su edad. Entro haciendo sonar unas campanillas que alertan de mi presencia. En seguida el señor Chang está junto a mi, tiene el pequeño paquete preparado. Las nuevas tecnologías es lo que tienen, puedes encargar lo que necesites sin necesidad de estar allí, pero recogerlo quería hacerlo yo personalmente, es demasiado valioso para dejar que se pierda en los almacenes de una mensajería.

El paquete es pequeño, forrado con papel de estraza y una cuerda de colores, ya lo tengo. Antes de marcharme el señor Chang me recuerda cómo debo proceder, los cuidados que tengo que prestarle y el tamaño de la maceta que albergará este pequeño tesoro. E insiste, la paciencia es la madre de todas las virtudes. Sí, una semilla, un pequeño tesoro, pues lo que espero de ella es lo que la hace extraordinaria. No veo el momento de llegar a casa y ponerla en la maceta  que la espera.

Por fin en casa, la mezcla está preparada, una mezcla indicada por antiguos sabios orientales, que indican la proporción exacta de cada tipo de tierra que deben albergar esta milagro. La riego con mimo, por primera vez. La coloco cerca de la ventana donde no le de ni mucho ni poco la luz del sol. Alejado del radiador, para no tener un foco de calor muy cercano, pero sin renunciar a un ambiente cálido, coloco un humidificador cerca, para que pueda mantener una humedad constante. Me acuesto, no sin antes darle la bienvenida a esa semillita que está en el vientre de la maceta de barro.

Cada día, por la mañana y por la noche, la riego y le leo, unos días poesía, otros días los clásicos de la literatura contemporánea, otro día clásicos griegos, incluso me atrevo con libros de autoayuda o de psicología, o libros con historias interesantes, de escritores casi desconocidos, pero nunca con Bets sellers, no quiero arriesgarme.

Pasan las semanas, los meses, mis esperanzas se tambalean, creo que me han timado. Mis atenciones se reducen a la mitad. Aún así, mantengo la rutina, quizás esté cerca el día que germine y muestre sus ramas, y luego en primavera me regale el primero de sus frutos, el esperado, el tan anhelado, el motivo de mi búsqueda.

Han pasado ya dos inviernos y a punto de entrar la segunda primavera, creo que definitivamente era todo una quimera, un engaño para ilusos como yo. Un mes más y si no plantaré un geranio y me reiré de mi mismo y del viaje a la misteriosa tienda del señor Chang.

¡Dios mío! Ha salido el primer brote y mientras me preparaba el desayuno ha crecido cuatro dedos, el tallo es delgado y tiene un color verde pálido, pero si crece este ritmo en una semana será una planta con todas las letras.

El ritmo de crecimiento es increíble, la primera noche ya medía dos palmos, en tres días ha alcanzado la altura de metro y medio y ha empezado a echar hojas, grandes, anchas, recubiertas de cierta pelusilla, han salido varias ramas, también llenas de hojas, al menos ha dejado de crecer a lo alto.

Esta mañana aparecieron dos flores, de un blanco inmaculado, sedosa, con unos pistilos dorados, hermosas, ¿Quién era el iluso? Creo que lo voy a conseguir, voy a conseguir el dulce fruto de mis viajes, de mis cuidados, de mis desvelos.

Las flores se han convertido en dos saquetes, que van aumentando de tamaño poco a poco, creo que un par de días eclosionarán y dejarán ver lo que esconden.

¡Aquí está! Se ha abierto una de ellas, la otra se ha secado, no se muy bien el motivo, pero es igual, lo que he visto ha cubierto de sobra las expectativas que tenía. Es un libro, un precioso y bien encuadernado libro, en rústica, con unas letras doradas en el lomo.

El esfuerzo ha merecido la pena, es mi primer libro.

©Jesús J. Jambrina

 

jueves, 30 de abril de 2015

La alargada sombra de Don Tancredo.


El don Tancredo, o la suerte de don Tancredo, era un lance taurino con cierta afición en la primera mitad del siglo XX. Consistía en que un individuo que hacía el don Tancredo, esperaba al toro a la salida de chiqueros, subido sobre un pedestal situado en mitad del coso taurino. El ejecutante iba vestido con ropas generalmente de época o cómicas, y pintado íntegramente de blanco. El mérito consistía en quedarse quieto, ya que el saber de la tauromaquia afirmaba que al quedarse inmóvil, el toro creía que la figura blanca era de mármol y no la embestía, convencido de su dureza.
El origen de esta práctica es incierto, si bien hay varias fuentes que afirman que un torero español, natural de Valencia, de poca fortuna y nombre Tancredo López, comenzó este espectáculo como un medio desesperado de ganar dinero en las postrimerías del siglo XIX. El público acogió con entusiasmo la actuación, que poco a poco fue extendiéndose. Normalmente el Tancredo era interpretado por personas desesperadas a la búsqueda de ganar dinero fácil y con poco que perder, ya que eran numerosas las cogidas que se producían. Así las cosas, el Tancredo fue prohibiéndose por las autoridades, y ya a mediados del siglo XX se realizaron las últimas representaciones.
Esto es lo que nos dice la Wikipedia, fuente universal del saber.
 
 
Y el Tancredo es lo que lleva haciendo nuestro bien amado presidente del gobierno Mariano Rajoy. Tancredo, porque tal y como se hace en la suerte de don Tancredo, permaneciendo callado, permaneciendo inadvertido, haciendo poco o ningún ruido y rogando para que no le pille el toro, es lo que lleva haciendo desde hace meses este presidente mediocre, falto de ideas, ramplón y de corrupción en sus filas hasta el cuello.
Recibió la mayoría absoluta en las urnas, de una ciudadanía harta de la situación que había creado otro Tancredo como Zapatero, al que Rajoy le decía bobo solemne, la verdad, que con toda la razón. El problema, es que con esa mayoría absoluta, ha seguido con esa línea bobalicona marcada por ZP.
Ha incumplido completamente todo aquello que prometió en su programa electoral. Basta con nombrar tres puntos: No subiré los impuestos, obligaré a la banca a actualizar sus activos inmobiliarios a precio de mercado, no daremos dinero a la banca a fondo perdido. Bueno y muchos otros, no reduciremos en educación, etc.
La tarea que se esperaba de él, no era fácil. El sistema de gobierno y político estaba agotado, insostenible a todas luces, con miles de chupóteros, aforados y políticos y cargos electos de mal vivir.
Se esperaba un cambio de estructura, una reducción del aparato administrativo, de la optimización de las competencias de las diversas administraciones, locales, regionales, comarcales, autonómicas, estatales, que acababan solapándose en múltiples ocasiones.
Se buscaba que redujera los cargos de confianza, los asesores puestos a dedo, por supuesto las prebendas en forma de viajes, dietas, coches oficiales, IPAds, mamoneos varios y corruptelas de medio pelo.
Tenía un reto importantísimo que era la reducción del déficit del estado, reducir lo que se gastaba, a todas luces imprescindible.
Que redujera la cantidad de miembros electos en ambas cámaras, en las autonomías. Que se controlaran los sueldos, ellos, no a los funcionarios, o sí si era necesario, pero ellos los primeros, como ejemplo y como medida urgente.
Se esperaba que se aplicaran buenas practicas en la política, en la asignación de los contratos estatales, de las obras, la racionalización en la contratación, que se optimizaran los ministerios.
Control del paro, apoyo a las pymes y a los autónomos. Hacer cumplir la legislación vigente, recuerdo que hay una ley de julio del 2009, que dice que la administración debe de pagar a sus proveedores a 30 días, a fecha del 2015.
Y nos encontramos a las primeras de cambio con Bárcenas y todos los demás despropósitos. Políticos crápulas, despilfarradores, corruptos, en todos los bandos, pero del todo amoral, impresentable e inadmisible en el gobierno y en el partido que parecía que enarbolaba la bandera de la moral y las cosas bien hechas. Rato ha sido la guinda del pastel de los despropósitos, al igual que lo fue anteriormente lo de Bankia.
Vivimos un asalto continuo a nuestro dinero por parte de instituciones, personajes electos, aparatos de partido y demás mimbres, que parecen tener en su objetivo el máximo "trinque", en el menor tiempo posible.
La reacción, ha sido además en muchos casos de tapar al corrupto, de justificar al delincuente, de permisividad y de hoy por mi mañana por mi.
Y mientras tanto de Tancredo, no digo, no hago, y espero que me vayan sacando de aquí, y como en el tema político el pescado está todo vendido y los que vienen, pueden aspirar como mucho a ser bisagras de este sistema caduco y putrefacto, pues a vivir que son dos días.
Pues a mi no me vale, y ojalá para otros muchos y se os diera una voltereta que os hiciera por fin replantearos el ejercicio de servicio y responsabilidad de la política, un voy a trabajar para, no me voy a aprovechar de, que es lo que se estila en esta imberbe democracia.
Político imputado, suspendido de cargo publico si lo tuviera y apartado del ejercicio de la política para los restos, y si es condenado, ya ni te lo cuento.
Transparencia en las finanzas de los partidos, de los políticos y el que prevarique a la cárcel, el que robe a la cárcel y el que incumpla al ostracismo. 
A ver que día os comportáis los políticos de este país de una manera digna, coherente, racional, decente y construís algo que nos haga la vida más fácil, más cómoda y más justa.
Donde haya un estado que vele por nuestros derechos, por nuestras necesidades y por nuestra sociedad y estilo de vida. Que nos proteja de las amenazas, del desempleo, de los corruptos, de los delincuentes, no que sean ellos mismos los delincuentes, los ladrones, los que esquilman los recursos del estado.
 
 

martes, 28 de abril de 2015

ABRIL


Si hay un mes por excelencia, éste es abril. No hay mes más poético, más alegórico, más primaveral.
Abril es lo más en meses. El Top de la lista.
Se nombra en canciones, en poesías, es el mes que nadie quiere perderse. Suena bien, es musical, evocador.
El invierno le teme y la primavera le aplaude. El mes del resurgimiento de la vida, de la naturaleza, del tiempo templado, del adiós al frío. De nuevo el triunfo de la vida, la antesala al verano y a los días largos.
Curiosamente siendo un mes extraordinario a todas luces, no siempre ha sido mi mejor mes. Algún año, me ha pasado, que no es que me robaran el mes de abril, es que éste parecía taciturno y gris, todo lo contrario de lo que debería ser, al menos a priori.
Sin embargo este abril ha batido todos los records, para bien.
Ha sido extraordinario en todos los sentidos.
He viajado, celebrado mi cumpleaños con mis seres queridos. Disfrutado de la compañía de mi familia. He vivido muchas sensaciones y muchas experiencias. He estado en poco tiempo en dos de las ciudades más maravillosas que existen y una de ellas la he compartido con mis hijos.
He disfrutado de tiempo libre, de actividades que me llenan. He aprendido cosas nuevas, he dibujado, escrito, leído, asistido a presentaciones de libros, visto cine, me he emocionado, he descubierto nuevos restaurantes. Disfrutado de vinos deliciosos, rescatado los nuevos y descubierto nuevos.
He renovado amistades y soltado lastre, me he sentido ligero, en forma, con confianza.
He trabajado, estudiado, hecho deporte, socializado, en definitiva, un mes intenso, con enjundia, disfrutado hasta el máximo.
Sólo queda que el resto de meses no se le queden muy atrás y que el próximo mes de abril sea como éste, o si pudiera ser, mejor.
Y París en primavera es totalmente CAF (Cool As Fuck), así tal cual.

 

lunes, 27 de abril de 2015

Los bolsillos del tiempo.


 

El coche coge la curva suavemente, los neumáticos chirrian sobre la gravilla del camino, el suelo esta mojado y la tarde se ha ido enfriando como un caldero de bronce.

El chofer no se ha vuelto en todo el trayecto y tampoco hemos intercambiado mas que las palabras de rigurosa cortesía.

El cristal apenas deja ver. Una mezcla de suciedad y agua, impiden una visión más nítida. Se adivinan, mas que otra cosa, las líneas de arbustos que bordean la finca.

Nos detenemos.

Abro la puerta y con un lacónico adiós me despido del conductor.

Lleno mis pulmones de ese aire húmedo y fresco. Resbalan pequeñas gotas por mi gabardina gris. Tengo frío. Es una sensación mucho más que física, realmente estoy aterido, congelado. Ha llegado el momento.

La luz del portal está encendida, las escaleras de piedra que llevan a la negra puerta parecen más altas que hace cinco años.

El llamador dorado rompe el silencio del atardecer.

Oigo pasos que se aproximan.

Ahí está el viejo mayordomo, con sus guantes blancos invitándome a pasar. Me estaban esperando.

Un ligero olor a cedro y a madera tostada flota por el ambiente. Se oye el tintinear de vasos, voces apagadas al final del pasillo. Deben de estar todos.

Mis pisadas resuenan y me llevan hasta la misma puerta de la estancia principal. Desde allí veo el resplandor de los troncos crepitando en la chimenea, el enorme cuadro que preside el salón, los enormes ventanales por los que se cuelan los últimos y tímidos rayos del sol, ligeramente apagados por las nubes.

Efectivamente, están todos, sentados, con sus miradas fijadas en mi. Sólo él permanece en pie, dándome las espalda, hasta que repara en mi presencia.

Gira lentamente, mi pulso se acelera. Su sonrisa cruza de lado a lado su cara. Es todo amabilidad.

Me invita a pasar y a ocupar un sillón que me había permanecido oculto tras su cuerpo.

Me siento, él hace lo mismo. Están distribuidos en un semicírculo perfecto, donde yo soy el centro de atención.

Ha pasado tiempo me dicen. Ha llegado la hora de buscar en los bolsillos de ese tiempo, el argumento, el razonamiento, los motivos, para que se me concedan otro nuevos cinco años. Vivo de prestado me recuerdan. Y la renovación de ese préstamos vence hoy.

Pienso lo que he de decirles, el cómo he utilizado estos últimos cinco años, si quiero que ellos, sus guardianes prorroguen esa gracia que se me ha concedido.

No es algo nuevo, llevo preparando este momento desde el mismo instante, en que cinco años antes me levantaba de este sillón con estos renovados cinco años de vida. Será fácil. Concreto, conciso.

Los explico, pausadamente, sin pasión. Relato el devenir de estos días, doy los argumentos que considero se tienen que tener en cuenta. Me parecen más que relevantes.

Termino, silencio.

Se miran entre ellos y hay un asentimiento general.

Parece que la cosa está hecha.

¿Parece? Un momento...

¿Cómo que no he viajado lo suficiente? ¿Qué pregunta es esa?¿Cómo que cuando ha sido la última vez que me preocupé de alguien que no fuera yo?¿Familia?¿Que es eso de hacer las cosas que me apasionen?

Pero he ganado dinero, me he comprado los mejores coches, he comido en los mejores restaurantes.

El dinero es mi pasión. En eso me he centrado, lo demás es irrelevante.

¡Viejos decrépitos! ¿Guardianes de qué?¿Mejorarnos cada día?¿No soy digno de más tiempo?¿Otros se lo merecen más?

Me falta el aire, el frío se ha apoderado de mis piernas y brazos, ya no les oigo. Mi tiempo se ha acabado.

©Jesús J. Jambrina

Relato que escribí en un curso de escritura que estoy haciendo.
  

lunes, 20 de abril de 2015

Zancadas 2015 (III)


 
Astenia primaveral, alergia al polen, descuido gastronómico y levantamiento de vidrio sobre barra fija de manera profusa y prolífica. Añadido a falta de kilómetros, falta de tiempo en general y estrés como para una boda.
Todos estos mimbres son los que componen mi equipamiento para enfrentarme a la media maratón del 10 de mayo de 2015.
Voy a sufrir, lo veo venirrrr.
Pero ¿Quién dijo miedo?  Si no es con un tiempo será con otro. La pena que era una carrera para disfrutar, y por mi mala cabeza y mala planificación, tiempo y ... (lo que usted quiera poner en los puntos suspensivos), voy a sufrir como una canalla, como un caniche tirando de un trineo o un Husky Siberiano corriendo después de comer por el desierto del Sahara.
Y yo que estoy más perro que Niebla (ya sabéis el perro de Heidi). Los que no sabéis quién es Heidi, pues esa suerte tenéis, mas que nada por el tema de la edad.
Me salva que mañana me voy de viaje. Me voy del mundo y me voy de muchos de esos mimbres que enumeraba antes.
Si es que no me dan las horas. Los fines de semana sigo tan estresado o más que entre semana, y si queda algún hueco por ahí, pumba, o dibujo o clases de escritura o doble tirabuzón con salto mortal hacia atrás. Así quién se prepara una media maratón, de la entera, ya ni hablamos.
El cartel es ocurrente, "...esta media maratón, la correrás entera".
A ver si es verdad y entro de una pieza y sin llevar la cara muy desencajada, en la línea de meta.
 
 
Hoy he acabado el libro de "Música para feos " de Lorenzo Silva, un libro que va  de más a menos, aunque es interesante y con un enfoque algo novedoso, aunque no para Lorenzo, que ya sabemos de qué pie cojea. Bendita cojera por cierto, pero lo cortés no quita lo valiente. El libro resbala en los últimos capítulos, como narración, no por el tema, por otro lado final bastante previsible y forzado en algunos puntos. Pero hasta aquí puedo leer por no reventároslo. Se lee muy bien, eso sí. Yo lo he hecho en apenas día y medio, saltándome el orden de mi cola de lectura.
 
 

lunes, 13 de abril de 2015

A medio camino.

 
Hoy 13 de abril. El año pasado en estas mismas fechas estaba exactamente en el Check Point Charlie. En Berlín. En cierto modo, en sentido figurado totalmente, en las antípodas de donde me encuentro ahora.
Ayer cumplí años, el año pasado lo celebré con salida con amigos, confusión y fuga. Fuga a un viaje donde lo que buscaba no estaba en el destino.
Cada cumpleaños ha sido diferente al anterior, cada uno distinto, mientras voy jalonando mi camino de años, experiencias y viajes, bien sólo, en pareja o en multitud.
En los últimos años no dejo de tener esa sensación de viajeros en tránsito. A medio camino, lejos del lugar de partida, pero lejos también del final del viaje.
Con esa sensación de trajín entre estaciones, de cambio de líneas de metro, en el eterno keep on moving.
Un nuevo año vital, y cuando se empieza algo, ya he comentado en muchas ocasiones, se empieza con alegría.
También cuando se termina algo, también nacen sentimientos, en función de lo que se termina, en un sentido o en otro.
¿Pero y cuándo se está a mitad de camino?
¿Cuando queda tanto por delante como por detrás, o si me apuras, cuando por detrás ya va quedando más que lo que nos espera por delante?
¿Cuál es el pensamiento que se nos ocurre, cuál el pensamiento recurrente?
¿El de caminante, se hace camino al andar?
¿El de disfruta del camino no de las metas?
¿O mejor no pensar e ir utilizando los retos como la zanahoria que nos estimula a seguir?
¿No sería posible, de vez en cuando, y sólo de vez en cuando, sentarnos a lado del camino y ver la vida pasar?
 
 
 Que nos esperen, tomarnos nuestro tiempo, disfrutar de lo que nos rodea, de los que nos aprecian, de lo que nos gusta. Sin prisas, ni agobios, como si por un momento, la vida se paralizara, sólo para nuestro disfrute, para nuestro recuerdo, para nuestro solaz.
Aquello ya muy viejo, que se pare el mundo que yo me bajo. Incluso aunque el vagón que me haya tocado sea confortable y poco ruidoso, aunque tenga buenas vistas. Parar un ratito, uno sólo aunque sea...