jueves, 26 de junio de 2014

Verano...again.


Madre del amor hermoso, ya está aquí el verano, y yo con estos pelos...
Siempre me pasa que el verano me pilla con el pie cambiado, pero este año ya es la monda, de repente me veo en la playa, con el solete y celebrando la noche de San Juan y  me pregunto: ¿Pero cómo hemos llegado hasta aquí, si hace dos días era invierno, hacía frío y acababan de llegar los reyes magos?
Estos últimos meses, desde que empezó el año 2.014, han sido frenéticos. Vividos a tope, sin desperdiciar apenas un solo segundo, a manos llenas, con la máxima aquella que decía Gary Cooper: "Un hombre feliz es aquel que durante el día, por su trabajo, y a la noche, por su cansancio, no tiene tiempo de pensar en sus cosas." 
Y así me ha ido llevando este 2.014, en volandas, hasta depositarme de nuevo en la orilla de este nuevo verano.
Un verano, que para inaugurarlo empezamos este domingo con la Quebrada del Cuervo, que ya me vale, no he montado nada en bici, ni para ir a por el pan, así que será cuestión de echarle testiculina y confiar en que la forma física de correr y nadar, me valga para esto y a sufrir, que para eso venimos a este valle de lágrimas.
No tengo demasiado claro que voy a hacer o no este verano, pero está claro que los planes improvisados son de excelentes resultados.
Así que de nuevo, again como dirían los british, aquí estamos en el borde de este verano del 2.014, con la mochila a la espalda, pero cada vez más ligera, y la bendita ilusión de comenzar algo nuevo.
Ya sabéis eternos comienzos, nuevos retos y nuevas ilusiones y el sol,  que nos ayudará a sintetizar la vitamina D y a ponerle alas a nuestros pies y a nuestro corazón.
Eterno verano al sol (que cantaban los Rebeldes), allí vamos. 

miércoles, 25 de junio de 2014

martes, 24 de junio de 2014

Microrelato y Haiku de la Noche de San Juan





¿Y tú,  crees en la magia? ̶ Le decía a la vez que llenaba su existencia de ilusión y fantasía.


El mar y la sal,
en la noche de San Juan,
el ciclo vital.
 


jueves, 12 de junio de 2014

ZANCADAS V- 2014




Keep on running...
No pares, cada zancada dice algo de ti. Correr está de moda, mucha gente que lo más que había sufrido físicamente en su vida era en la clase de educación física de su colegio, época de ya turbio recuerdo; se apunta a la catarsis de correr para renovarse por dentro y por fuera. También hay mucha tontería, quizás porque ésta es inherente también a la naturaleza humana y hay gente que sin el "tonteque" no sabe que hacer en su vida.  Está de moda.
La pregunta es si será pasajera, como casi todas las modas o se convertirá en hábito y será parte de nuestra rutina diaria y hasta de nuestro acerbo cultural. En mi caso personal yo lo tengo claro, ya salía a correr con 15 años, y la gente me miraba raro. Era una época en que las camisetas técnicas no existían, los pantalones de atletismo no dejaban espacio a la imaginación y donde ver a alguien corriendo por un parque era raro, y hasta sospechoso.
Este pasado domingo la última 10 K, impresionante ambiente, sobre unas 4.000 participantes, sin duda la carrera más popular de Zaragoza. Hizo calor, más de 30 grados, yo acabé encantado, con mi mejor marca hasta la fecha. Una gran experiencia. Ahora ya a preparar la Quebrada del Cuervo, de Btt, en esta voy a sufrir, me temo un poco más, apenas he cogido la bici y eso me pasará factura.
Nosotros corremos y el tiempo también, no hay manera de despistarlo o dejarlo atrás. Recientemente he cumplido 10 años en la empresa en la que trabajo actualmente, Me parece increíble que lleve ya tanto tiempo en una misma empresa, con lo que me ha gustado a mi saltar de empresa en empresa, aprendiendo y teniendo experiencias nuevas. Ya digo que parece que a veces mi vida hubiera dado la vuelta y lo que antaño era estabilidad ahora es aventura y viceversa.
El tiempo pasa, rápido, veloz, sin dorsal, sin chip, sin geles, no se detiene, no se fatiga e inexorable sigue su marcha, pertinaz, imparable, keep on running...

miércoles, 4 de junio de 2014

Tu madre no lo dice, pero me mira mal...


"Tu madre no lo dice pero me mira mal...".

Así empieza una de la canciones más conocidas, "el ritmo del garaje", de Loquillo.
El cinco de julio iré a ver a Loquillo a Teruel. Seguro que será un concierto mágico.
Escuchar a Loquillo me hace volver a tener 18 años y acudir a los bailes de los barrios de Teruel, o al Camping, el Devlin, el Flip, donde celebramos nuestro 18 cumpleaños y otros bares de la Zona, cuando aún se estilaban los rockabillys. En Teruel había un montón, Travoltas y rebeldes sin causa, carne de instituto americano, con chupas de cuero y tupés, a miles de kilómetros del Estados Unidos sureño, en una ciudad que se promocionó a sí misma, muchos años más tarde, con aquello del Teruel existe.
 
 
 
No iba a ningún lado sin mi Rieju, una moto de motocross de 49 cc., con la que me comía el mundo, sin saber que apenas había salido del cascarón y que el mundo me tenía preparadas otras muchas aventuras, algunas de ellas que no pilotaría yo.
Loquillo, que viste de negro, que mira al mundo por encima del hombro. El loco, al que tuvimos suerte de llegarle a conocer, con el que veíamos desde el rompeolas los días pasar, con el que cantamos la mataré a voz en grito, cuando todavía ninguna mujer nos había hecho daño.
Ese jugador de baloncesto metido a rockero, o quizás al contrario, ese rockero que jugaba a baloncesto, que le canto a Madrid y Barcelona y que ha cantado los himnos de toda una generación.
Ese tipo alto y chulo que ha sabido cambiar de probar rubias en el asiento trasero de su Cadillac, a pasar a ser feo, fuerte y formal, como el Duque, el inefable John Wayne.
Mis ídolos han sido más bien de barro, apenas deportistas, ningún político, quizás algún actor y algún rockero, Loquillo tampoco ocupa ese Olimpo reservado a los ídolos, pero si su estilo, su desparpajo, su mirar a los ojos del destino y escupirle a la cara, cantándole aquello de me gustan las chicas que por condición, necesitan tiempo y dedicación...
"En la lluvia pondré mi corazón de rock&roll...uhhhh nena voy a ser una rock&roll star."
Con 18 años, y alguno menos escuchaba música en la cama, con esos walkman tan aparatosos y me imaginaba tocando la guitarra eléctrica en el escenario, mano a mano con el cantante . Ahora también lo hago, pero se que nunca tocare la guitarra eléctrica y mucho menos  en un escenario rodeado de público. 
Y si ese próximo día cinco de julio, viendo al Loco, por uno de esos bucles espació-tiempo, terminara cantando a voz en grito abrazado a mi yo de 18 años, seguro que cuando acabáramos de reventar la canción de Cadillac solitario, sudorosos y desgañitados, nos miraríamos a los ojos y mi yo más joven me pasaría el litro de cerveza, me cogería de los hombros y me diría: ¡ Eyyy tío, tú molas!

Larga vida al rock!!!!!