lunes, 18 de septiembre de 2017

Mis lecturas del final del verano de 2017.

Esta es la última semana, oficialmente, del verano.
Una de las cosas, que siempre me planteo en mis vacaciones es leer. Por aquí traigo esas lecturas del verano y las que llegaron hasta el pasado viernes por la noche, cuando cerraba el libro de  la mirada de los peces.


 "One day". Me hice con este libro aproximadamente hace dos años, pero por diferentes motivos, lo iba dejando en la cola de los pendientes. Por fin, ocupando el primer lugar en  mi lista veraniega, empecé con él. El libro describe a lo largo de veinte años, el mismo día en la vida de dos personas, chico y chica, llevándonos por su vida y su relación a lo largo de todos esos años. Es una lectura entrañable, mágica. En ella he encontrado un párrafo que en tres líneas es capaz de reflejar toda la historia de amor de los dos protagonistas, y tiene una sensibilidad y una transcendencia que te deja con un nudo en la garganta. Entretenido y precioso, muy recomendable.

 
"El último concierto de David Salas", de Roberto Malo. Un libro breve, desternillante, desenfadado, muy granuja, ligero y divertido. Un cantante  caradura nos describe, en riguroso orden alfabético, su carrera musical.
 

"Técnicas de iluminación", Eloy Tizón. Otro libro de relatos del escritor de: "La velocidad del los jardines". Relatos de una prosa amalgamada, procelosa, profunda. Tuve que leer alguno de los relatos un par de veces y aún así, en algunos me perdía en el abismo abisal. Una buen lectura, pero no la adecuada para la sombrilla. Tendré que volver a releerlo de nuevo.
 

"Segunda regional" de Mario Hinojosa. Breve poemario cuya inspiración es el futbol, el futbol humilde, el de andar por casa.
 

"Réplica", de Miguel Serrano Larraz. Libro de relatos, en la misma línea que "Orbita". Relatos que nos llevan a finales inexistentes, en su inmensa mayoría; universos inciertos, inquietantes, con un halo futurista. Cada relato está investido de un estilo y personalidad propios. Me ha gustado especialmente el que da nombre al libro, en cualquier caso interesante lectura.
 

"La mirada de los peces", de Sergio del Molino. Con este libro me ha pasado todo lo contrario que con el primero abre este post: "One day". El miércoles asistí a su presentación , allí compré el libro y tuve el gusto de que su autor me lo dedicara. Salí de allí deseando meter el diente al texto, tal fue la motivación, que transmitieron tanto Sergio como Paula Ortiz. Así que nada más llegar a casa me puse con él. Con todo el dolor de mi corazón lo  dejé en el comienzo del tercer capítulo por agotamiento mental y físico. Al día siguiente, el jueves, en cuanto tuve ocasión lo retomé y  lo cerraba, viernes por la noche. Lo cerraba, como se cierra una cajita de tesoros infantiles, con miedo a que se derraman los personajes y las letras de lo que acababa de vivir. Sergio tiene esa capacidad, hablar de muchas cosas, para en realidad contarnos otras muy diferentes. He visto a través de los ojos de él, con esa mirada de los peces, he sentido con él. Me ha hecho andar en sus zapatos, acordarme de las brumosas tardes/noches del San José Alto, de las cazadoras vaqueras, de los días de pipas y angustias adolescentes. Me he reído con muchos pasajes, he sentido nostalgia y me he entristecido en otros y al final, el regusto que se me ha quedado, es que, en realidad, este libro no habla de un viejo profesor, no habla de amigos de juventud, no habla de aventuras urbanas, no habla de tiempos pasados, no habla de relaciones, ni de vidas incipientes o crepusculares, habla de amor, de AMOR,  y al final, al final del todo, resulta que además de un gran escritor, este Sergio es un buen tipo.
 

jueves, 14 de septiembre de 2017

JUNTALETRAS



 
Ayer me denominaron "juntaletras" y me hizo una ilusión loca. Fue en la dedicatoria que Sergio del Molino rubricó en las primeras páginas de su libro.
 
 
Presentaba: "La mirada de los peces", en el Teatro Principal, junto a Paula Ortiz.
Fue una velada extraordinaria, donde nos hablaron de la adolescencia, del barrio de San José, que yo también conozco sobradamente; del instituto, de las casualidades, de los profesores que dejan huella, de la coherencia hasta lo inverosímil, de la pasión, de la vida, de la muerte.
Nos dejaron un regusto agridulce, nos asomaron a su pasado, a su mirada pretérita. Nos empujaron sin contemplaciones a leer aquellas paginas, a desentrañar su misterio y eso hice en cuanto llegué a casa. Leí un par de capítulos y en contra de mi voluntad tuve que cerrar sus hojas. Esta tarde a la vuelta de mis quehaceres, no veo el momento; espero retomar aquella pasión y aburrimiento adolescente, justo donde los dejé.
 

miércoles, 13 de septiembre de 2017

PEDALADAS II 2017.


La vuelta al cole. Llegamos a la orilla del nuevo curso. De nuevo, buenos propósitos, novedosos o no. Con la sal todavía en nuestra piel y el sol en nuestra frente, cuesta volver a la existencia gris y rutinaria, a las obligaciones, a la cotidianeidad. Cuesta volver a encerrarse entre cuatro paredes después de haber caminado libre por los usos horarios.
Se acabo comer cuando tienes hambre, ni dormir cuando tienes sueño, ahora hay un tiempo para cada cosa y cada cosa a su tiempo. Volvemos a los límites, a los corsés y a nuestras responsabilidades. Dejaremos, si acaso, una pequeña gatera, para olvidarnos, como válvula de escape, de todas estas cortapisas, de todas las castraciones.
Levantaremos de nuevo el dedo, para ver la dirección que tomarán nuestras vidas, nuestros proyectos, para orientarnos en dicha dirección. Marcaremos la derrota a seguir, en las cartas de navegación de nuestro día a día.
Agarraremos de nuevo con firmeza el timón de nuestros deseos y los pondremos bajo el rumbo de los deberes. Y así, entre olas y viento, entre mareas y tempestades, buscaremos llegar al final del nuevo viaje, un poco más viejos, un poco más cerca, un poco más lejos.
 

martes, 12 de septiembre de 2017

TRILOGÍA DE LOS CAMINANTES.


 
Recién estrenado el mes de septiembre, cayeron en mis manos, los tres libros que componen la trilogía: Los caminantes, de Carlos Sisi.
En menos de una semana, han caído los tres.  Eso indica al menos dos cosas: es una lectura ligera y ágil y por otro lado capta la atención e interés lector de una manera increíble. Algunos de sus seguidores, que son muchos; manifestaba que dejaban de hacer otras cosas por estar embebidos y concentrados en su lectura.
 
El  primero de ellos: Los Caminantes.



Primer libro de esta serie. La acción se sitúa en Málaga. Van apareciendo los personajes principales, sobreviviendo cada uno a su manera, a ese virus que muta a sus portadores en unos seres que no tiene más afán que morder a los vivos que encuentran a su paso. Aparece un elemento de distorsión que es padre Isidro, que será el azote de los pobres supervivientes. Unas ciento y mucho páginas que se beben literalmente.

El segundo: Necrópolis.


La comunidad se divide por diferentes circunstancias y Málaga acaba convirtiéndose como bien dice el título en una inmensa necrópolis. Aparecen nuevos asentamientos, nuevos personajes, nuevas situaciones e historias particulares.

El tercero: Hades Nebula.


La acción se traslada a la Alambra de Granada, los supervivientes siguen luchando por su vida. Se encuadran dentro de una comunidad donde imperan unos militares, que están muy lejos de ser la salvación.   
  
Curiosamente el tamaño de los libros ha ido creciendo con la serie, el primero no llegaba a las doscientas páginas, el segundo saltaba de las trescientas y el último de las cuatrocientas.
Comparándola, ya se que todas las comparaciones son odiosas, pero es casi obligado;  con Apocalipsis Z de Loureiro, hay una mayor profusión de personajes y algo más de profundidad en ellos. La acción se desarrolla completamente en suelo patrio. Algunos hemos coincidió que en el último libro de Manuel Loureiro, se le va la mano al sacar la historia a tierras americanas, perdiendo parte del encanto de estas series, que es que las cosas suceden en escenarios muy reconocibles, Pontevedra, Madrid, Málaga, Lérida, etc. Sin embargo en la Loureiro va describiendo el comienzo de la plaga, de una manera quizás más ordenada y racional, además el formato del primer libro escrito a modo diario le da una agilidad y un formato muy original y muy descriptivo.
Junto a Apocalipsis Z, es una lectura imprescindible si te gusta este universo "zombi", disfruté de ambas lecturas. Quizás me sobraba un poco en la trilogía de Sisi, ese halo de intervención divina, premoniciones y demás, influye mucho en la historia y aunque es un recurso literario muy bueno, pues justifica cosa y lleva a acciones que de otra manera hubieran sido inverosímiles, a mi, la verdad, no me acaban de convencer. Pero fuera de este matiz, también he disfrutado con esta pandemia de muertos vivientes. La serie deja una puerta abierta y por ella Carlos Sisi, nos desliza otras dos nuevas entregas, esas para otra ocasión.

lunes, 28 de agosto de 2017

Dibujos de un verano.

De vuelta de las vacaciones, al final he hecho la mitad de la mitad, de la  mitad de las cosas que quería hacer, pero al menos he podido hacer un poquito de todo. Algo de dibujar, algo de leer, algo de deporte, lo dicho, de todo un poco, pero como decía, la mitad, de la mitad de la mitad de lo que hubiera querido.
De ese algo de dibujar, salieron estos dibujos de verano. Una casita en medio del monte , cerquita de Rubielos de Mora.
 






 
 
 

lunes, 14 de agosto de 2017

No volveré a ser joven



No volveré a ser joven
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan solo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Jaime Gil de Biedma
(Poemas póstumos, 1968)

viernes, 11 de agosto de 2017

Una nueva vida...fugaz.



Mañana comienzo una nueva vida, me meto de lleno en una nueva realidad: Comienzo mis vacaciones de verano ¡Bien!
Estoy agotado, física y mentalmente, atrás quedan siete meses y medio de laboriosa actividad, tanto laboral, como de otros ámbitos. Atrás quedan objetivos cumplidos, retos rebasados y otros aparcados por falta, principalmente, de tiempo, pero el sumatorio es importante, cuantas cosas y a la vez, qué rápido ha pasado.
Necesito estos quince días de descanso. No he previsto largos viajes, ni grandes descubrimientos, tan sólo paz, sosiego, lecturas, escribir, algo de deporte, sobredosis de familia y tran-qui-li-dad.
Hay que descansar para estar a tope con lo que tenga que venir en la eterna vuelta al cole. Nuevos retos, nuevos objetivos, nueva vida.
Se presentan, al final del horizonte estival dos nuevos retos, dos cambios relevantes, por un lado un tema laboral y por otro personal, nuevos escenarios, nuevos actores, ¿misma representación?
Ahora que ya he hecho mis pinitos con la escena, tema siempre pendiente y que creo que se quedará así; me veo capacitado para representar el papel que se requiera de mi, sin sobreactuación, sin imposturas, transmitiendo verdad, sosiego.
Acabo de regresar del siglo XIII, donde he pasado el último fin de semana, vengo contento, satisfecho, lo he compartido con mis seres queridos y con amigos. Después de la undécima edición, el encuentro sigue más vivo que nunca. Gracias a los que nos apoyan de una u otra manera y gracias a nuestro esfuerzo y nuestra creatividad, seguimos haciendo cosas novedosas, interesantes y divulgando la historia de la Corona de Aragón.  Este Peracense, me hace ilusionarme con los próximos encuentros que puedo compartir con los míos.
El verano es como un espacio irreal, hipnótico, como un lugar en ninguna parte, un mundo de fantasía, donde se pueden vivir aventuras incontables, un lugar también de recuerdo y añoranza, de futuro y pasado, un lugar onírico.
 
"En verano cada día es una hazaña y el niño que fuimos nos recuerda el hombre que podríamos ser. Ese que olvidaremos en septiembre".
Jesús Terrés